Recomienda este BLOG

Seguidores

10 de octubre de 2011

De uno de tantos cubanos nacidos bajo el bloqueo impuesto a Cuba por los Estados Unidos hace medio siglo. (2)

PorCubaTodo




En abril de 1989, con motivo de la visita del presidente soviético Mijaíl Gorbachov a La Habana, ambos países firmamos un tratado de amistad por 25 años, aunque Fidel  rechazó abiertamente la aplicación de las reformas políticas y económicas que Gorbachov había establecido en la URSS. En julio de ese año cuatro oficiales del Ejército fueron ejecutados y otros diez sentenciados a prisión acusados de contrabando y tráfico de drogas. Esto sacudió a todos pero con más profundidad a los soldados internacionalista que habían combatido en Angola.

Esta  visita dio una  sentencia, que sorprendió, el presidente Gorbachov dejó sin lugar a dudas una imagen bien clara en nuestro líder Fidel en el año 89, quién advirtió que incluso si desapareciera el campo socialista seguiríamos el camino de la construcción del socialismo, el resultado de esa visita dio bastante que hablar luego de la sentencia del comandante. El acuerdo de amistad por 25 años quedó en la duda. La confirmación llegó al año siguiente.
Nos habíamos preparado para todo, pero jamás para el desastroso derrumbe, casi a la carrera se comenzó a preparar un plan aún sin creer que este pudiera llevarse a cabo, siempre se pensó que de alguna manera La URSS encontraría una solución. No fue así.

Con una realidad  cruel y cruda despertó la nación en la década del 90, un mundo multipolar  desaparecía con la "caída del campo socialista". Como virus altamente contagioso, los países que fueron liberados por la revolución de octubre se cambiaron al nuevo patrón ahora Ruso, y aplicaron sus propias formulas la mayoría catastróficas pues eran casi copia fiel del sistema capitalista, muchas de las republicas que conformaban la URSS se separaron de ella y formaron estados independientes.

 El 11 de noviembre de 1989, en el contexto del final de la Guerra fría, el Muro de Berlín fue desmantelado por las multitudes después de haber sido dada la orden de su apertura. El 1 de julio de 1990, ambos estados llevaron a cabo una unión tanto económica como monetaria. El 3 de octubre se disolvió la RDA, de forma que todos sus habitantes se convirtieron en ciudadanos de la RFA, tras haberse notificado en los parlamentos de ambos países el Tratado de Unificación acordado un mes antes. Con anterioridad, había tenido lugar la firma del denominado “Tratado 2+4”, alcanzado en Moscú (URSS, actual capital de Rusia) el 12 de septiembre de 1990 por Francia, Reino Unido, Estados Unidos y la URSS, por un lado, así como por los respectivos gobierno de la RFA y de la RDA, por otro; según este acuerdo las principales potencias internacionales responsables de la partición de Alemania en 1945, tras el final de la II Guerra Mundial, asistían y aprobaban los pasos finales que permitirían el nacimiento de una única Alemania.

En 1991, a medida que se deterioraba la economía soviética, Gorbachov se enfrentó a las presiones de los comunistas conocidos como de la línea dura, de los reformistas y de las fuerzas nacionalistas y secesionistas que buscaban la independencia de sus repúblicas. Los seguidores de la rígida aplicación de los principios soviéticos, entre los que se encontraban muchos altos cargos gubernamentales, llevaron a cabo un golpe de Estado en agosto que puso a Gorbachov bajo arresto domiciliario. No obstante, tres días más tarde, los reformistas (cuya máxima figura era el futuro presidente ruso Borís Yeltsin) restauraron a Gorbachov en el poder. Inmediatamente dimitió como secretario general del PCUS y suspendió las actividades del partido. Después de permitir que Estonia, Letonia y Lituania se convirtieran en repúblicas independientes, en septiembre de 1991, las fuerzas nacionalistas se hicieron más fuertes en otras repúblicas. El Congreso de Diputados del Pueblo votó la disolución de la URSS el 26 de diciembre de 1991, un día después de que Gorbachov dimitiera como presidente. El pueblo estuvo en las calles, al frente y pendiente de lo que acontecía.

 Aún no he encontrado cómo fue que casi como puestos de acuerdo y al mismo tiempo todos se sumaron al cambio. Nos quedamos solos como abanderados del socialismo mundial, nosotros la isla más grande del Caribe, pero isla al fin y al cabo.

El derribo de estatuas de Lenin, la destrucción de todo lo que oliera a URSS y otras atrocidades dolió a los que aprendimos a querer al pueblo soviético y lo veíamos como ejemplo. En ese entonces no veíamos con claridad el tumor que crecía en su interior. Solo la visionaria figura de nuestro comandante nos alertaba de que una catástrofe podía ocurrir. Realmente nadie lo creía posible, más pasó.
Hasta hoy estoy lleno de preguntas que no formularé.
Una extraña semejanza diferenciando latitudes e historia propia se me atraca en la garganta de vez en vez cuando  reviso la historia de la URSS y la nuestra. 

¿Qué fue lo que pasaron por alto los que cargaban la responsabilidad de la potencia socialista mundial en esa época?

¿A que no le dieron la debida atención?

Las masas decidieron aceptar el cambio que las fuerzas de poder que no contaban con definiciones comunes todas, les estaban indicando que debían realizarse. A las claras se ve desde la óptica actual que existían grupos dentro de esas fuerzas que pretendían otra cosa distinta a la idea y concepto de crecimiento mediante el fortalecimiento de leyes socialistas, la erradicación de los puntos vulnerables del desarrollo social individual del pueblo y posibilidades de interarticular vínculos entre estado gobierno pueblo de manera que al conformarse un todo, creara una barreara impenetrable consolidando así el sistema socialista que en la opinión de muchos ciudadanos debía tener cambios después de más de 70 años de establecidas las bases que lo crearon y sustentaron. 

Estoy seguro que no querían los cambios tal y como se han hecho, muchos hoy se lamentan de ello. Se hablaba de corrupción, de impedimentos y prohibiciones que no entendían, de monotonía en la economía interna y familiar aspectos que hemos conocido en conversaciones con ciudadanos soviéticos en aquel entonces, rusos hoy, los que manifiestan que no había tanta corrupción como la de hoy, ni violaciones de derechos, ni mafia, ni inseguridad ciudadana como la de hoy.

Detenerse en el estudio de esa parte de la historia es a mi entender imprescindible debemos evitar repetir los mismos errores. 

Algo ocurrió entonces a muchos dentro de nuestra patria, comenzamos a cuestionarnos lo que nunca antes habíamos cuestionado, a revisar cada paso que dimos y dar una clasificación de correcto e incorrecto a cada uno que nos venía a la mente, los eventos dudosos que antes habíamos dejado pasar sin importancia, tomaban ahora un lugar diana de fuertes críticas, se imponían estrategias de unidad para sobrevivir como sistema, había que hacer desaparecer dogmas eliminar realmente los errores, y preparar el país para la construcción de un futuro en el que ya no estarán los países aliados del campo socialista y  más allá, los líderes actuales de nuestra revolución y las nuevas generaciones den continuidad al carácter anti-imperialista, socialista, soberano y humano de la revolución Cubana.

Así es que en el llamado período especial que comenzamos a vivir producto de tal hecatombe, se daban por primera ves y después de 30 años del triunfo de nuestra revolución cambios en nuestro país increíbles para algunos, difíciles de aceptar para otros, incomprensibles para los más reacios defensores del materialismo, y necesarios para los que en mi opinión fueron vanguardias en la visión política positiva e imprescindible que representaban esos cambios. 

Aunque nuestra  constitución plantea en su Artículo 8. El Estado reconoce, respeta y garantiza la libertad religiosa.
En la República de Cuba, las instituciones religiosas están separadas del Estado.
Las distintas creencias y religiones gozan de igual consideración.

No fue una realidad objetiva hasta el cambio histórico que el partido diera en ese sentido.

Por sorpresiva primera vez, el partido Comunista de Cuba aceptaba en sus filas a personas que profesaban alguna religión, algo que chocó con los más celosos defensores del materialismo en sus filas, y con los que recordaban la parcialización de la iglesia al triunfo de 1959,  pasó tiempo para que se comprendiera que muchos como ellos tomaron el fusil para luchar por la libertad de Cuba, desde Félix Varela, Antonio Maceo, José Martí, hasta los rebeldes de la sierra que pedían a changó y oggún la victoria, y se colgaban esos collares religiosos de cuencas de elegua y otros santos africanos; he oído comentarios de que a nuestro propio Fidel le han hecho obras para imposibilitar que sus enemigos le hagan daño, no soy creyente, pero sea por una cosa o por las que han sido, las obras han sido efectivas.
En el año 1998 y en el contexto de la visita del papa a Cuba, nuestro país se declara oficialmente Estado Laico.

Por primera vez también, comencé a ser crítico con los problemas y me di cuenta de que muchos fueron iatrogenia. 

La despenalización del dólar en el año 1993 fue inevitable decisión en un momento en que tenía que sacarse al país de la hecatombe que sufrieron los países que integraban el otrora campo socialista y la caída de los niveles de importación y exportación  el PIB, ETC. Si bien muchos nos preguntamos ¿Porqué un país con las condiciones en que vivió el nuestro no lo despenalizó antes?

La desaparición del CAME o COMECON como también se conocía por sus siglas en ingles en 1991 y los intercambios comerciales con quienes sustentaban la economía de la  revolución imponían lo que se llama el período especial, pues aún vivimos en él, por la existencia de situaciones irregulares en la vida cotidiana del cubano, inexistente e impensada antes del 1990, otras que se heredaron del  período anterior que se mantienen sobre todo en conceptos que han burlado los cambios mundiales y perduran aunque ya son caducos. Léase en las fechas de muchas regulaciones y prohibiciones o limitaciones aún existentes y verán a que me refiero.
Las excepcionales medidas que tubo que tomar la dirección del país como la limitación de los cubanos al acceso a las instalaciones hoteleras cuyo número en ese entonces no era el de hoy y algunos servicios eran prácticamente inevitables en la opinión de algunos para estimular la entrada de divisas, dejando dichos espacios a turistas extranjeros o para estimular la inversión extranjera.
Nótese que en esta difícil decisión no se ve al pueblo contribuyendo en la solución económica del problema general, se deja espacios reservados a quienes se considera que tienen la posibilidad de contribuir al ingreso de divisas al país, y se limita la interacción del pueblo con esos ingresos sin que se advierta que una parte importante de los mismos procedían de remesas desde el exterior dirigidas a ese pueblo, así ante la limitación del acceso del pueblo a servicios reservados a turistas e inversores extranjeros, el país dejó de ingresar importantes dividendos por concepto de hospedaje en instalaciones hoteleras y otros servicios.  

Continuará........