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26 de agosto de 2010

TERRORISTA CÓMPLICE DEL CRIMEN DE BARBADOS MUERE EN MIAMI

PorCubaTodo

por Jean Guy Allard
Gustavo “El Cojo” Castillo, uno de los cómplices de Luis Posada Carriles y Orlando Bosch en el siniestro complot que llevo a la destrucción del avión de Cubana, en 1976, en Barbados, con la muerte de 73 personas, acaba de fallecer en Hialeah (Miami), en la Florida, beneficiándose de la protección de las autoridades judiciales norteamericanas a pesar de su hoja de ruta terrorista.

Para despedir a este asesino con comprobada complicidad en toda una serie de atentados sangrientos, un grupo de connotados terroristas de Miami se reunieron en una funeraria de Hialeah donde uno de ellos, Luis “El Gancho” Crespo hizo públicamente una interminable apología del uso del terror contra la Revolución cubana, lanzando un llamamiento a “terminar la obra”.

“Nunca lo vimos titubear cuando tuvo que apretar el gatillo”, lanzó El Gancho, al borde de la histeria.

“No ha habido uno solo de los combatientes por los Caminos del Mundo que tuvo la destreza, el valor y el coraje de Gustavo Castillo”, confesando implícitamente su complicidad en los crímenes de la CORU, la organización terrorista apadrinada por la CIA que más acciones criminales desarrolló contra Cuba.

“Tuvimos que buscar el enemigo dondequiera que estuviera…en las embajadas y los consulados…ahí iban nuestros combatientes… en España, Venezuela, Inglaterra, Puerto Rico, Francia, Jamaica, Costa Rica, Santo Domingo…” insistió Crespo, protegido por la impunidad otorgada en la Florida al terrorismo cubanoamericano por las autoridades norteamericanas.

Fuera de control, “El Gancho” fue hasta revelar como él y Castillo, se habían entrenado en  paracaidismo, con el grupo paramilitar Halcones Dorados, “para llegar en la zona cero”, una clara referencia a un plan de magnicidio contra el líder de la Revolución cubana. "El Cojo" y Crespo fueron ambos "voluntarios" de las unidades cubanas de la US Army, conformadas bajo orientación de la CIA. El primero estuvo dos años en una unidad de paracaidistas.

Asesino de Artagnán Díaz Díaz

Castillo fue uno de los sicarios más activos del llamado Frente de Liberación Nacional De Cuba (FLNC) organización terrorista creada en 1973, con base de entrenamiento en los Everglades. Relacionado con el tráfico de drogas en Florida y dirigido por Frank Castro Paz, el FLNC tomo la iniciativa en la creación de la  CORU en Bonao, República Dominicana, en junio de 1976, al lado de Acción Cubana, del Movimiento Nacionalista Cubano y de Alpha 66 entre otras redes asesinas.

El terrorista fue luego el autor —con Gaspar “Gasparito” Jiménez Escobedo y Orestes Ruiz —, del atentado de Mérida, México, donde muere el funcionario cubano Artagñán Díaz Díaz, 24 de julio 1974. Este joven técnico de la Flota Camaronera del Caribe, fue baleado en plena calle, en un intento de secuestrar al cónsul de Cuba en la capital de Yucatán.

Castillo huyó luego a Estados Unidos, cruzando la frontera tejana con la complicidad del FBI, mientras los demás terroristas caían entre las manos de la policía mexicana.

Con Luis Posada y Frank Castro en el complot del Anauco

Un informe del FBI fechado del 2 de noviembre 1976 sitúa a "El Cojo" Castillo, en Caracas, "unos días" antes del atentado que destruye, frente a Barbados, un avión civil cubano, el más horroroso crimen que ha provocado la guerra sucia contra Cuba desencadenada por Washington hace ya más de cincuenta años

"Algunos planes relativos al atentado con bomba contra un avión de Cubana se discutieron en un bar del hotel Anauco Hilton, de Caracas, Venezuela. Frank Castro, Gustavo Castillo, Luis Posada Carriles y Ricardo Morales Navarrete estaban presentes en la reunión", precisa el documento.

Catillo es entonces prófugo por homicidio de la justicia méxicana y trabaja a tiempo completo con la CORU, Frank Castro y Orlando Bosch.

Morales Navarrete confesará más tarde que Gustavo Castillo y los miembros de su grupo eran responsables de varios atentados perpetrados en pleno Miami, entre los cuales un ataque con bomba al Consulado dominicano el 6 de octubre de 1975; un ataque con bomba a la oficina de venta de boletos de aerolíneas dominicanas el 20 de octubre de 1975; un ataque con bomba en el juzgado del condado de Broward el 10 de octubre de 1975; y un intento de ataque con bombas a la aerolínea Bahamas Air en el aeropuerto internacional de Miami el 27 de septiembre de 1975.

A pesar de la gravedad de esta denuncia, Castillo no tuvo que responder de aquellos crímenes.

Posada Carriles y Orlando Bosch viven hoy en Miami, bajo protección del aparato de inteligencia estadounidense mientras Frank Castro radica en Santo Domingo. Morales Navarrete murió asesinado a tiros en Miami en 1982.

Implicado en la muerte de Carlos Muñiz

Otro informe del FBI desclasificado, fechado en abril de 1977, revela cómo el terrorista cubanoamericano Reinol Rodríguez, actualmente asociado a las actividades conspirativas del cabecilla Luis Posada Carriles y al grupo terrorista tolerado Alpha 66, mantuvo a mediados de los años 70 en Puerto Rico un arsenal de armas y explosivos procedentes de Miami.

Explosivos de la “reserva” de Rodríguez fueron transportados hacia la isla caribeña por las esposas  de "Frank" Castro y René Fernández del Valle, entonces del aparato de Orlando Bosch, mientras Gustavo Castillo y Jimmy Everett, transportaban cuerdas detonadoras escondidas en su cinto en vuelos comerciales.

El documento denuncia al mismo delincuente como quien proveyó a terroristas de la CORU del C-3 que se usó en una fracasada conspiración para provocar la destrucción de un avión cubano en Trinidad y Tobago.

A pesar de la obstrucción sistemática de las autoridades estadounidenses, se ha documentado que Reinol Rodríguez, Frank Castro y Gustavo Castillo aparcen entre los sicarios implicados en el asesinato del joven Carlos Muñiz Varela, ocurrido en Puerto Rico el 28 de abril de 1979.

Su apologista, “El Gancho” Crespo perdió una mano y un ojo fabricando bombas. Pura casualidad por supuesto, su hijo, Luis Junior, fue durante años el agente de enlace de la policía de Miami-Dade con la Fuerza de Tarea Antiterrorista conjunta del FBI.

“El Cojo” Castillo terminó tranquilamente su vida en su casa de Hialeah, Florida, bajo la protección del FBI y de los “patrocinadores del terrorismo” radicados en Langley, Virginia, con los cuales siempre colaboró.
Fuente: Aporrea org