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6 de octubre de 2010

Antes y después del derribo del CU 455 en Barbados

PorCubaTodo

Antes y después del derribo del CU 455 en Barbados
(I)
José Luis Méndez Méndez Cubadebate
El 6 de octubre se recordará el aniversario treinta y cuatro del sabotaje al avión
civil cubano, que blanco de un acto terrorista, se precipitó al mar ese día de
1976, cerca de la costa en Barbados pereciendo las 73 personas que iban a
bordo.


Los
autores intelectuales de este brutal hecho Orlando Bosch Ávila y Luis Posada
Carriles, siguen impunes amparados por sucesivas administraciones de Estados
Unidos. Ambos residen con entera libertad en la ciudad de
Miami.


El
terrorista internacional Orlando Bosch, concibió este tipo de acto de terror
para atraer, según su pensamiento criminal, la atención de sus agresiones contra
Cuba.


En
conversaciones con sus secuaces recordó como en la ciudad de Santa Clara, donde
ejerció como médico pediatra, habían colocado allí una bomba en una zapatería.
Los zapatos volaban por el aire, como resultado del efecto del explosivo, aunque
satisfecho de esa violencia reflexionaba que esas pequeñas acciones, no eran
suficientes, eran necesarios actos de mayor envergadura de más efecto
propagandístico.


Con
esa convicción el derribar aviones en pleno vuelo fue un objetivo largamente
elaborado y probado por este terrorista y sus sicarios, en la década de los
setenta. El terrorista buscaba realizar un acto de terror, que tuviera
trascendencia, que no se pudiera minimizar, que llamara la atención hacia sus
propósitos de derrocar por la vía del terror a la Revolución , era una paradoja
para un médico de bebitos convertido en un asesino de la peor
especie.


Este delincuente común es más que un
terrorista internacional declarado y reconocido, es un fanático, extremista, que
linda en lo patológico, lo que constata su larga historia de violencia y
actuación criminal.


Un
estudio de su perfil delictivo muestra rasgos marcados de erostratismo,
concebido como la búsqueda de la fama y la celebridad a través de la
delincuencia. Una elevada necesidad de reconocimiento derivada de su frustrado
supuesto liderazgo en Cuba en la época estudiantil y laboral.


Así
lo manifestó cuando detonó más de ochenta bombas dentro de los Estados Unidos en
dos años entre 1967 y 1968; su notoria tendencia al magnicidio de Fidel Castro y
la obsesión  de hacer estallar aviones en pleno vuelo. Es, como dijeran las
autoridades norteamericanas que evaluaron su admisión a los Estados Unidos, un
criminal que emplea la violencia en su acción homicida para la búsqueda de
gloria y notoriedad, su finalidad es convertirse en un personaje mítico, aunque
para ello deba involucrar y victimizar a personas ajenas a sus planes
perversos.


Esos sueños tenebrosos lo guiaron en
1968, cuando fundó la banda terrorista Poder Cubano e hizo detonar bombas  en
varias ciudades norteamericanas, los perfiló mientras estuvo en prisión en la
cárcel de máxima seguridad de Marion, Illinois, después cuando pactó durante el
gobierno de Richard Nixon, para ser liberado a cambio de salir del país para
continuar ejerciendo el terrorismo contra Cuba y otros países.


El
documento secreto del FBI, desclasificado y fechado el 1 de noviembre de 1976,
donde se analizan los antecedentes del sabotaje al avión cubano en Barbados, se
expresa que Acción Cubana intentó un ataque con bombas a la aerolínea Bahamas
Air en el aeropuerto internacional de Miami el 27 de septiembre de 1975. Como se
conoce, Acción Cubana fue el nombre que le dio Orlando Bosch, a su organización
cuando se fugó de los Estados Unidos, para operar en América Latina, después la
mutó a la Coordinación de Organizaciones Revolucionarias Unidas,
CORU.


El
30 de noviembre de 1975, una noticia terrorífica apareció en el semanario
Última
Hora,
de New York, donde fue divulgado un comunicado bajo
el seudónimo de Ernesto de una organización denominada Poder Cubano-76. El texto
se adjudicaba haber colocado dos bombas de tiempo en un avión de la línea aérea
Bahamas Air, que regresaba de Nassau a los Estados Unidos. Por suerte los
artefactos de muerte fueron encontrados y desactivados minutos antes de que la
nave fuese abordada por sesenta y dos personas a bordo, en su mayoría ciudadanos
norteamericanos, quienes se disponían a regresar a Miami


Funcionarios de la aerolínea
confirmaron que los explosivos habían sido dispuestos de modo que explotaran en
el momento en que el avión estuviese en pleno vuelo. Según Ernesto, la acción
era en protesta contra el gobierno de Bahamas por la suspensión del permiso a
los pescadores cubanos de la Florida , dedicados a la pesca de langostas. La
motivación manifiesta, demuestra la demencia del terrorista.


Registros documentales existentes en
los archivos de agencias norteamericanas especializadas en combatir al
terrorismo doméstico mostraban que el nombre de Ernesto era la forma de
identificarse de Bosch en sus comunicados, para acreditarse actos violentos y
que Poder Cubano-76, era una versión actualizada de la banda que bajo su
conducción, asoló con hechos de terror varios estados norteamericanos en la
década de los sesenta.


Existía una relación directa y
comprobada entre el Ernesto firmante del
comunicado, con Orlando Bosch y la organización que se lo adjudicó, de todas
maneras este fue sólo un adelanto macabro de lo que vendría
después.


En
enero de 1976 el terrorismo en Miami, era más que un dolor de cabeza para las
autoridades, se había perdido el equilibrio, el control, los terroristas eran
delincuentes comunes, que empleaban lo aprendido de la CIA , para extorsionar,
asesinar adversarios, pugnar por espacios dentro de la mafia local, reinaba el
caos dentro de los criminales anticubanos.


Se
revisó minuciosamente la prensa contrarrevolucionaria posterior al comunicado de
Poder Cubano-76 y no se había encontrado ningún tipo de desmentido por parte de
esa organización. Es decir, a una banda terrorista le importó un bledo que se le
atribuyera el intento de asesinato de sesenta y dos personas y no lo
negara.

Llegó en junio de 1976 la creación
de la mencionada organización terrorista CORU, que fue la sombrilla debajo de la
cual se puso en marcha un extenso plan agresivo contra Cuba y otros países. El
Caribe se convirtió en la principal plaza terrorista de los anticubanos. A esta
oleada de terror, Bosch, lo calificó como: “Ataques revolucionarios a los
intereses y representaciones castristas y sus cómplices en Costa Rica, Panamá,
Jamaica, México y otros
países.”

El
fracaso de hacer estallar al avión de Bahamas Air, lo frustró, pero a la vez lo
impulsó a pretender nuevos intentos. Bosch le había confiado su plan al
terrorista Gaspar Jiménez Escobado, y le expresó, que volar a un avión cubano
sería el detonante que impediría silenciar su lucha para derrocar al Gobierno
Revolucionario, haría temblar, según él, sus estructuras y acapararía la
atención pública mundial. Igualmente anularía, o por lo menos frenaría,
cualquiera aproximación o entendimiento entre los gobiernos de Estados Unidos y
Cuba.


El
terrorista sustentaba, que un hecho de tal magnitud aterrorizaría a las
autoridades de los países de América Latina, que como resultado del acuerdo de
la OEA , adoptado en junio de 1975, podrían estar en libertad de decidir
unilateralmente el restablecer o no las relaciones con La Habana , había que
mantener el aislamiento del régimen cubano, estimaba él.



Era la mente genocida de un
terrorista en expansión, quien había expresado que los norteamericanos querían
tumbar a Fidel Castro con la llamada guerra frontal, aniquiladora de los rojos,
añadiendo que si la mitad de las bombas que Estados Unidos lanzó en Vietnam se
las hubiera tirado a Cuba, ya estaría resuelto el problema. Era sólo un avance
de lo que haría. (Seguir a continuación)


A mediados de junio de 1976, un grupo de terroristas anticubanos radicados dentro
y fuera de los Estados Unidos se reunió en una hacienda de la región de Bonao,
Republica Dominicana, para diseñar y ejecutar la proclamada “guerra por los
caminos del mundo”,  ofensiva de agresiones contra Cuba y otros
países.


Asistieron además, según diversas
fuentes, representantes de la DISIP , la DINA , y la CIA , el objetivo era
organizar una extensa campaña terrorista contra intereses y personal de Cuba y
contra aquellos países de varios continentes que mantenían relaciones con la
Isla. Se ha establecido, que se efectuaron dos reuniones, una de los principales
organizadores del encuentro para encauzar los esfuerzos criminales y otra de los
operadores, es decir de los hombres que participarían directamente en la
realización de los actos de terror.


El
general fascista chileno Manuel Contreras Sepúlveda aseguró el 19 de julio de
2004, que participaron Luís Posada Carriles, quien había sido alto jefe de la
DISIP de Venezuela y Michael Townley, agente de la CIA radicado en Chile y uno
de los terroristas más activo de la Operación Cóndor , al servicio de la DINA de
Chile.


También el terrorista Aldo Vera
Serafín, quien había ya colocado bombas contra representaciones cubanas en
Europa, particularmente en la Embajada de Cuba en Francia y participado en el
atentado contra el Embajador de Cuba en Buenos Aires, Argentina en agosto de
1975.


Como medida para confundir los
terroristas dijeron que la reunión se había efectuado en San José de Costa Rica,
lo cual parece imposible ya que el principal mentor de este encuentro fue
Orlando Bosch, quien precisamente entre enero y marzo de ese año había sido
detenido en ese país por intentar asesinar al opositor al golpe militar y  líder
del Movimiento de Izquierda Revolucionaria, de Chile, Andrés Pascal Allende y a
su esposa.


Otro elemento revelador es que
fuentes de la policía de Miami, en audiencias de varios comités de Inteligencia
del Congreso de Estados Unidos, efectuadas el 8 de mayo de 1976, aseguraron que
sus fuentes radicadas en Sudamérica habían informado que Bosch atentaría también
contra Henry Kissinger, cuando visitara a ese país
centroamericano.


El
plan contra el también sobrino del ex presidente de Chile, Salvador Allende,
había sido ordenado por la DINA de Chile. El terrorista de origen cubano Rolando
Otero Hernández, quien se decía llamar “Cóndor”, había recibido un plan
 similar. Otero Hernández, era solicitado por las autoridades norteamericanas,
por haber colocado siete bombas contra intereses norteamericanos en la Florida
en diciembre de 1975. Posteriormente fue deportado de Chile, a donde ingresó
desde Venezuela, allí había sido reclutado por Luis Posada
Carriles.


La
primera acción de la CORU , fue el 1ro de julio de ese año, cuando estalló una
bomba en el Centro Cultural Costa Rica-Cuba en San José, acto que muchos
atribuyen a la autoría de Luís Posada Carriles.


Cuando se oficializó la alianza
terrorista que da lugar a la llamada Coordinación de Organizaciones
Revolucionarias Unidas, CORU, como colofón de la reunión de Bonao ya estaba
estructurado y en curso  un vasto plan, con grandes recursos financieros,
logísticos, con aseguramiento en documentación, armas y explosivos, estudios
realizados de los blancos a atacar y una coordinación cohesionada para actuar.
Estallar aviones civiles en pleno vuelo, eran parte del plan.


Inmediatamente se comenzaron a
producir actos de terror en varios países a la vez, en América Latina y Europa,
con comandos que se pudieron desplazar con todos los recursos necesarios para
sus fines agresivos.


Los
planes de volar en pleno vuelo aviones cubanos y de líneas aéreas de otros
países se incrementaron con relación a similares intentos en los años previos.
El control y seguimiento de las autoridades especializadas  norteamericanas
sobre las actividades de los terroristas, se incrementó, pero con total
complacencia, solo citaremos, que en el informe resumen secreto desclasificado
del  FBI, sobre la CORU , presenta la participación de ocho de sus fuentes, que
reportaron diariamente sobre el quehacer terrorista de los
criminales.


No
solo el FBI, daba seguimiento a los delincuentes, también la Agencia Central de
Inteligencia estaba al tanto al menos en los tiempos en que era su Director
George H. W.  Bush, así lo acredita el informe secreto DB-315/06286-76,
distribuido el 22 de junio de 1976 y desclasificado  en 1997.


El
texto advierte, que fue hecho por fuentes y métodos de inteligencia sensibles y
no se le debía dar acceso a extranjeros. Los países afectados por su contenido
eran Cuba-Panamá-República Dominicana y había sido producido el 21 de junio de
1976. El título llama al estremecimiento: Posible plan de los exiliados cubanos extremistas
para volar un avión cubano.


La
fuente, reveladora de esta información fue identificada como un hombre de
negocios con relaciones cercanas a la comunidad de exiliados
cubanos.


El
informe alertaba que: “Un grupo de exiliados cubanos extremistas, del cual
Orlando Bosch, es el líder, planea colocar una bomba en un avión de Cubana de
Aviación, que viaja entre Panamá y La Habana. El plan original de esta operación
consistía en colocar dos bombas el 21 de junio de 1976 en el vuelo 467, que
tiene un itinerario que sale de Panamá a las 11:15 antes meridiano, hora local.


Un
elemento que confirma las intenciones de los terroristas fue que cuando se
dispone la detención de Luis Posada Carriles en Venezuela por estar involucrados
en el sabotaje al avión civil cubano en Barbados, se practicaron registros en
varios apartamentos y en uno de ellos las autoridades venezolanas encontraron
los movimientos de todas las rutas de Cubana de Aviación, sobre todo en el
Caribe, así como pruebas que indicaban que el terrorista estaba implicado en las
bombas colocadas en la región contra intereses relacionados con Cuba en ese año
1976.


En
otra parte del informe el FBI señaló que Bosch, residía entonces en República
Dominicana, donde como mencionamos anteriormente se había producido la reunión
de Bonao y algo que ratifica lo expresado: La fuente comentó, que Bosch había
sido arrestado en Costa Rica en febrero de ese año 1976.


Otro apartado del documento oficial
norteamericano reiteró que se había trasladado la información al Departamento de
Estado, a la Dirección de Inteligencia del Ejército, a la Marina , a la Aviación
, al FBI y a otras agencias.


Es
decir, varias agencias norteamericanas conocieron que los terroristas de Orlando
Bosch volarían un avión en pleno vuelo, con tiempo de anticipación, con detalles
y no hicieron nada absolutamente por evitarlo, ni alertaron a las autoridades
cubanas.


La
decisión de hacer estallar un avión cubano en pleno vuelo estaba tomada por los
terroristas como acto priorizado y prepararon varias posibilidades. Quince días
después de esta tentativa, el 9 de julio de 1976, los criminales probarían
nuevamente alcanzar su objetivo, cuando casualmente, como veremos, una bomba que
sería colocada a bordo de un avión civil cubano en el aeropuerto de Jamaica,
estalló en la pista. El terrorista Pablo Gustavo Castillo Díaz, preparó esa
bomba. En su pasaporte norteamericano E 418511, en las páginas 12 y 13, aparece
que este entró a Jamaica el 6 de julio de 1976, lo cual lo colocó en la escena
del crimen.


Este hecho tuvo varios intentos
anteriores. El 23 de noviembre de 1972, un comando de la organización Gobierno
Secreto Cubano, nueva versión dada por Orlando Bosch a su banda, se adjudicó una
amenaza de haber colocado una bomba contra un avión civil cubano en Kingston,
Jamaica.


El
10 de enero de 1975, nuevamente un avión cubano en Kingston, Jamaica, fue objeto
de un acto terrorista, esta vez se lo adjudicó el grupo Frente de Liberación
Nacional Cubano, FLNC, colocaron una bomba, estalló y ocasionó daños
considerables.


El
9 de julio de 1976, la bomba estalló dentro de una maleta que iba a ser colocada
en un avión de la línea aérea Cubana de Aviación en Kingston, Jamaica, que debía
haber partido 40 minutos antes con rumbo a La Habana. En el momento de la
explosión, por itinerario, ya el avión tenía que estar volando sobre el mar
cerca de la ciudad de Montego Bay, en la costa norte de Jamaica, para enrumbarse
hacia Cuba. A bordo iban 29 pasajeros de nacionalidad cubana, jamaicana,
dominicana, británica, argentina y norteamericana. Se trataba de un itinerario
regular que dos veces por semana recorría Jamaica, Barbados, Trinidad &
Tobago, y Guyana y después regresaba a La Habana. La nave  era  piloteada  por 
Pedro  Chacón  Alfonso  portador de  la  Licencia  1341. La organización CORU,
se adjudicó el acto terrorista el día 10 de julio por medio de un comunicado
difundido por medios de prensa en Miami. Ese mismo día una bomba explotó en la
oficina de Cubana de Aviación en Barbados y el 11, a un mes de creada la CORU ,
esa banda criminal colocó una bomba que estalló en las oficinas de la línea
aérea Air Panamá en la capital colombiana, que causó grandes daños
materiales.


Un
cable de la agencia norteamericana AP publicado el 14 de julio de 1976 en el
periódico The Virgin Island reportó la declaración del Embajador cubano en
Jamaica Ramón Pez Ferro quien condenó la explosión “este viernes de una bomba escondida en una maleta
con destino a La Habana ,”
calificó el hecho como la obra
de “un
monstruo”.
La explosión se produjo una hora después de la
llegada de una aeronave cubana al aeropuerto Norman Manley de
Kingston.


La
policía local precisó que la explosión se produjo segundos después de que
el chofer del vehículo de transporte de los equipajes se bajó de su asiento. La
bomba pulverizó muchos equipajes y causó daños por miles de dólares. Nadie fue
herido pero un trabajador del aeropuerto contó que un humo espeso rodeó el avión
dando la impresión que se había caído al suelo.


El
aparato debía tomar más pasajeros en Kingston y seguir hacia La Habana media
hora más tarde. Estaba retrasado en su horario de salida, en espera de otros
pasajeros que llegarían en otros vuelos y tomarían el de Cubana de Aviación,
para seguir su destino, no imaginaron que tal vez sería hacia la
muerte.


El
cable precisaba, que la CORU se había reivindicado el atentado e indicó que
Orlando Bosch lideraba ese grupo. La agencia añadió que Bosch había estado preso
en EEUU por haber cometido actos  terroristas en su
territorio.


Como expresó el terrorista
anticubano Ricardo Morales Navarrete, un avión de Cubana de Aviación había sido
sentenciado, sólo faltaba cuándo se ejecutaría el acto de terror, esta vez, por
suerte,  habían fallado los asesinos.
 Continuará…