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7 de agosto de 2010

Más de la burda negligencia de los medios

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Más de la burda negligencia de los medios

Por Saul Landau y Nelson Valdés 04 August 2010 08:10
“El corresponsal promedio de Washington se contenta con escribir la papilla que le dan los funcionarios de prensa del gobierno”. I. F. Stone, 1953.
“Cuando el gobierno miente, ¿debe decir falsedades la prensa?” I. F. Stone, 3 de mayo de 1961

El gobierno miente y dice falsedades por rutina. Los medios masivos raras veces verifican las declaraciones del gobierno en busca de hechos o contradicciones, en especial cuando el “bueno” (EEUU) ataca al “malo” (Cuba).
Por ejemplo, el 14 de julio reportamos que la secretaria de Estado Hillary Clinton llamó a los judíos a apoyar el esfuerzo humanitario de Alan Gross por ayudar a que la comunidad judía mejorara la tecnología de comunicación.
Gross, arrestado en Cuba en diciembre pasado, trabajaba para una compañía contratada por AID (una agencia del Departamento de Estado), pero usó una visa de turista en cinco visitas consecutivas para ocultar su intención: distribuir teléfonos satelitales prohibidos a opositores del gobierno. Varias organizaciones judías ya habían suministrado a sus hermanos cubanos moderna tecnología de comunicaciones. La mayoría de los medios no mencionó este hecho, lo cual hubiera provocado una pregunta obvia: ¿por qué Gross distribuía costosa tecnología satelital a una comunidad bien provista?
Líderes judíos en La Habana, entrevistados por Juan Tamayo, que no es cubano y trabaja para The Miami Herald, no recordaban haber conocido a Alan Gross. Quizás solo judíos disidentes recibieron los regalitos, aquellos que no se asocian con la comunidad judía reconocida.
Irónicamente, mientras Hillary defendía la misión de entrega tecnológica de Gross, Seguridad Interna de EEUU confiscaba computadoras enviadas a Cuba por grupos religiosos norteamericanos que también decían que deseaban mejorar la tecnología de comunicación de grupos religiosos no judíos. ¿Algún funcionario del gobierno de EEUU habrá seleccionado a los judíos (el pueblo “elegido”) para recibir equipamiento de última tecnología?
Los periodistas de los principales medios no se dieron cuenta de esta evidente contradicción. Es más, los medios constantemente no verifican las aseveraciones oficiales del gobierno. A veces se aprovechan de su propia dejadez para verificar, como cuando estalló el escándalo por el reciente despido de Shirley Sherrord por el secretario de Agricultura Vilsack, seguido de “vaya, no verificamos, pero ahora podemos exprimir esta noticia durante semanas”.
¿Por qué no exprimen los hechos y los aplican al reportar acerca de la política exterior? Puede que los reporteros recuerden cuando el Congreso aprobó leyes en la década de 1990 autorizando la “promoción de la democracia” en Cuba (lo que significa derrocar al gobierno cubano).
Radio Martí promovió el modo de vida norteamericano, luego TV Martí, aunque los cubanos todavía no la han visto (Cuba interfiere la señal). El caso Gross representa un equivalente digital: teléfonos satelitales, computadoras, Facebook y Twitter para socavar al gobierno de Cuba.
Los medios a menudo ignoran el contexto (historia), en especial cuando altos funcionarios de EEUU presentan panoramas buenos (nosotros) contra los malvados (ellos). En la década de 1980, el gobierno teocrático de Teherán, actualmente el máximo enemigo de Washington y Némesis de Israel (el programa de Teherán de enriquecimiento de uranio podría permitir la fabricación de armas) recibió misiles de manos de altos funcionarios de Reagan (el escándalo Irán-Contras).
En 2002, Saddam Hussein invitó a los inspectores de armas de la ONU a que regresaran para demostrar que Irak no poseía ADM. La Casa Blanca de Bush se burló, asegurando que Saddam había expulsado a los mismos inspectores en 1998. Los principales medios, como si fueran estenógrafas de la Casa Blanca, reportaron este “hecho”. Cuatro años antes, los mismos órganos de prensa habían informado correctamente que la ONU retiró prudentemente a los inspectores después de que el presidente Clinton anunciara planes de lanzar ataques de misiles contra Irak. El efecto del reporte como un hecho y la falsa versión de Bush reforzaron la imagen del “malvado Saddam” (conveniente para buscar apoyo a la invasión de Irak).
De manera similar, en julio Hillary sermoneó a Vietnam por sus incumplimientos en material de derechos humanos. No hubo mención en los medios principales de cómo las fuerzas armadas de EEUU (asesores militares norteamericanos llegaron a Vietnam por primera vez en 1950, y la guerra terminó en 1975) mataron a varios millones de civiles vietnamitas, muchos de ellos en bombardeos masivos, lo cual los privaba de todos sus derechos humanos. Los medios también ignoraron el hecho de que Washington no convierte a los abusos de derechos humanos de los vietnamitas –o de los chinos— en un pretexto para imponerles embargos y prohibiciones de viaje, como hace con Cuba.  OK, la consistencia es el producto de pequeñas mentes.
Funcionarios norteamericanos condenaron a Corea del Norte por el supuesto hundimiento de un barco de Corea del Sur, el Cheonan, en marzo pasado, como si Pyongyang ocupara un siniestro puesto extraordinario en la lista de abusadores de derechos humanos. ¿No leyó ningún reportero el reciente libro de Bruce Cummings que revela que las fuerzas norteamericanas mataron a millones de civiles en la guerra de Corea? (La Guerra de Corea: una historia, Modern Library, 2010.)
Los medios “noticiosos” norteamericanos aparentemente aceptan como ley no escrita que un imperio poderoso puede ignorar para sí las normas que aplica a naciones “menores”, como Cuba. Documentos desclasificados desde la década de 1960 en adelante muestran que la CIA supervisó más de 2 000 ataques contra Cuba, incluyendo decenas de intentos de asesinato. Sin embargo, el Departamento de Estado colocó a Cuba en su lista terrorista.
¿Evidencia? Washington no ha acusado a La Habana de dirigir actos terroristas contra objetivos norteamericanos. Paradójicamente, en 1984 el diplomático cubano Néstor García dio a agentes del Servicio Secreto detalles de un plan de asesinato contra el presidente Reagan. Como resultado de esa información, García dijo, el FBI arrestó a algunos hombres, dio las gracias a Cuba por su ayuda, y “continuó actuando como siempre”.
Los imperios se burlan de la doble moral. ¿Y qué? Los líderes de EEUU actúan sobre la base de las cuatro primeras palabras del viejo dicho cristiano “trata a tu prójimo”, y no han absorbido la sabiduría de Mark Twain. “Hay 869 maneras diferentes de mentir, pero solo una de ellas ha sido prohibida explícitamente: no levantarás falso testimonio contra tu prójimo”. Twain no dijo “prójimo obediente”.
Saul Landau es miembro del Instituto para Estudios de Política. Nelson Valdés es Profesor emérito de la Universidad de Nuevo México.