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10 de agosto de 2010

CUBA NO CALIFICA PARA NINGUNA "LISTA NEGRA"

PorCubaTodo

por Frank Agüero Gómez
"El mayor estado terrorista de los últimos 50 años haciendo listas negras para acusar a otros", acotó un lector a la información publicada en la página digital del diario español ABC sobre el último reporte del Departamento de Estado acerca de los países que luchan contra el terrorismo.

Con un retraso de tres meses, Washington publicó este jueves su informe anual titulado «Country Reports on Terrorism 2009», que alinea a las naciones según los criterios del gobierno de Estados Unidos sobre qué países y cómo apoyan o no la lucha antiterrorista por ellos encabezada a nivel mundial .

Cuba, Sudán, Siria e Irán siguen siendo los países que forman el ominoso listado, sin ninguna modificación con respecto a 2008.

Para los tres últimos, casi se emplean los mismos argumentos que en la ocasión anterior, señalándoles la supuesta colaboración con Al Qaida que las autoridades evaluadoras toman como principio rector para declarar a quiénes considera enemigos o no de Estados Unidos.

Son criterios implantados desde la época de George W. Busch, que no sirvieron para desarticular ni apresar a los supuestos responsables del terrorismo, focalizados en una organización y un jefe creados por los aparatos de inteligencia norteamericanos, como evidencian documentos recién publicados, pero que dieron argumento para atacar e invadir a Afganistán e Irak y preparar nuevas aventuras contra países como Irán.

En el caso de la Mayor de las Antillas, el informe reconoce que "no hay pruebas de un apoyo financiero directo de Cuba a organizaciones terroristas durante el 2009'', pero agrega que el gobierno del país caribeño suministra "apoyo en vivienda, logística y médico'' a integrantes de las FARC, ERC colombianas y organizaciones opositoras vascas.

"Cuba continúa suministrando refugio físico y apoyo ideológico a miembros de tres organizaciones terroristas'', dice el informe, que como única argumento cita que los medios de prensa de la isla "mantienen posiciones hostiles contra las estrategias de EE.UU. frente al terrorismo".

Desde Brasilia, donde se encontraba reunido con el canciller brasileño Celso Amorín, el ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, rechazó enérgicamente lo que calificó de acto injusto y mendaz de las autoridades norteamericanas.

Como señalan observadores y estudiosos de la relación entre los dos países, se trata, además, de "un acto de hipocresía", ya que Cuba ha sido víctima como pocos de acciones de terrorismo originados en territorio de Estados Unidos.

Aún más falaz es el tendencioso informe cuando se da a conocer, precisamente, pocas horas después de haber ratificado el representante diplomático de la mayor del Caribe la disposición a sostener " un diálogo con Estados Unidos y a negociar los problemas bilaterales pendientes sin menoscabo de nuestra soberanía y sobre bases recíprocas".

Algunos reparan que la colocación de Cuba en esta lista negra es otra prueba de la actitud cantinflesca que caracteriza a la administración de Obama , una piedra que enrarece el ambiente que comenzaba a disminuir la retórica oficial anticubana y cifraba esperanza en el diálogo para discutir los problemas más acuciantes de las relaciones entre los dos países.

En efecto, las autoridades cubanas tienen derecho a sentirse justificadamente irritadas puesto que, como aclaró el canciller Bruno Rodríguez, Estados Unidos dispone de información que confirma " cómo mienten deliberadamente quiénes han escrito el espurio informe" alegando la acogida en Cuba de militantes de grupos guerrilleros o separatistas, en ambos casos con conocimiento y a pedido de los gobiernos de Colombia y de España, respectivamente, interesados a su tiempo en una mediación de la isla para alcanzar la paz en sus países.

Se sabe, además, que la mayor del Caribe ha tenido que sufrir por más de cinco décadas la más virulenta andanada de actos terroristas organizados, y en no pocos casos financiados y protegidos por agencias oficiales norteamericanas, como parte de un plan de desestabilización interna preparatorio de acciones militares de mayor alcance para el derrocamiento de la Revolución.

Parte de estos planes contemplaban el asesinato de los dirigentes máximos del Gobierno cubano, entre ellos el líder de la Revolución Fidel Castro, hechos denunciados por la probable víctima en diferentes foros públicos y de cuya ejecución se jactan connotados criminales como Luis Posada Carriles y Orlando Bosch, protegidos del gobierno norteamericano a pesar de ser autores confesos de la voladura del avión civil con 73 pasajeros saboteado en 1976 en Barbados.

Del historial de actos terroristas como aquello ignoran millones de norteamericanos, como lo evidenció recientemente el cineasta Michel Moore al preguntarle a un grupo de jóvenes asistentes a una muestra de cine cubano en Traverse City, estado de Michigan , presentada por el joven realizador Juan Carlos Cremata, hijo del asesinado capitán de la nave de Cubana de Aviación explotada en pleno vuelo.

Como también la mayoría de la opinión pública de ese país ignora la existencia de cinco cubanos presos desde hace casi doce años en cárceles de máxima seguridad de Estados Unidos, precisamente por arriesgar sus vidas para monitorear e impedir las acciones de organizaciones contrarrevolucionarias que emplean métodos terroristas, desde aquel territorio, para atentar contra la seguridad de los cubanos y de los propios norteamericanos que podrían figurar entre las víctimas de sus vandálicos proyectos.

No es retórica ni hostilidad antimperialista lo que se fomenta desde las páginas de los medios de comunicación cubanos, sino respeto al sacrificio de más de 3000 muertos y otros 2000 mutilados que han sido víctimas de los actos terroristas contra la Mayor del Caribe, cuyos familiares y descendientes esperan desde hace decenas de años que la justicia caiga sobre los responsables de tales crímenes, amparados desde siempre en el gobierno que acusa injustamente a Cuba de no colaborar con la lucha contra el terrorismo.

Razón tenía aquel lector anónimo indignado porque Cuba figure en la lista negra de promotores del terrorismo. ¿Quién pondrá a Estados Unidos en el lugar de honor que le corresponde?
Fuente: Cuba Ahora