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17 de octubre de 2010

Lo latino y el jazz

PorCubaTodo

Lo latino y el jazz
Ned Sublette • EEUU.
 
Era la primera semana de mi primer viaje a Cuba, en enero de 1990, y estaba viendo el ensayo de Irakere que tenía lugar todos los días, desde las 10 AM. hasta el mediodía, en el extenso salón de baile al aire libre popularmente conocido como La Tropical.
Era cualquier cosa menos un ensayo a puertas cerradas, había músicos y jóvenes seguidores por los alrededores, escuchando. Durante el receso vi a un niño que no llegaba a la altura de las congas de Miguel “Angá” Díaz estirarse y dar unos golpes en ella. El pianista y director musical Jesús “Chucho” Valdés cogió el bate en un juego de pelota improvisado con unos muchachos que usaban un rollo de esparadrapo por pelota, y después se sentó conmigo durante un par de minutos apresurados para concederme una entrevista. Cuando aquello yo no estaba acostumbrado a hacer entrevistas y le hice a Chucho una pregunta tonta que resultó ser grandiosa: ¿Cuál es la diferencia entre el Jazz y el Latin Jazz?
“La diferencia está en el ritmo”, soltó de golpe. Y después comenzó a hablar de la importancia del paso marítimo entre La Habana y Nueva Orleáns en el siglo XIX. Luego de orientarme el camino acertado, se disculpó y retornó a en­sayar con una banda imponente de músicos maestros.
A grandes rasgos, existen dos tradiciones musicales centenarias en el hemisferio: la afrolatina (la más antigua de las dos) y la afroamericana. Dentro de la tradición afrolatina, históricamente la corriente más significativa en términos de influencia hemisférica y global ha sido, por mucho, la afrocubana.
Cuba es tan grande como el resto de las Antillas en su conjunto; es nueve veces el tamaño de Puerto Rico. En el siglo XVI, La Habana era el gran puerto español del Nuevo Mundo, y en el siglo XIX era una capital de la música espectacularmente rica. Para crear toda esa riqueza, trajeron más africanos secuestrados a Cuba que a todo los EEUU.
Fernando Ortiz documentó la presencia de más de 150 diferentes tambores africanos en Cuba. Los cautivos ne­gros vinieron a Cuba durante casi 350 años, y Cuba fue el último lugar del Nuevo Mundo en poner fin a la trata de esclavos trasat­lántica (en la década de 1860) y casi el último en erradicar la esclavitud (en 1886). Cuando Ramón “Mongo” Santamaría — nacido en 1922 — crecía en La Habana, había muchos ancianos en su barrio que, al igual que su abuelo Congo, habían nacido en África. En la actualidad, como podría atestiguar cualquiera que haya viajado a Cuba, existe un repertorio de tradiciones afrocubanas de gran riqueza y variedad que proliferan y se mantienen vivas.
A pesar de la considerable hibridación de las tradiciones afroamericanas y afrolatinas incluso antes de la posmodernidad de los últimos 50 años, a pesar de la diversidad que existe dentro de cada una de ellas, y a pesar de lo mucho que tienen en común, aun así estas dos tradiciones son tan distintas, desde el punto de vista histórico, como para definir sistemas musicales opuestos. El entendimiento de las diferencias entre estos dos sistemas es crucial para comprender la manera en que el Latin Jazz se diferencia, y a la vez forma parte, del gran arte afroamericano del jazz.
Las diferencias corresponden, en gran medida, a las diferencias norte-sur al otro lado del Atlántico. En la zona de esclavitud en África, la música del norte subsahariano (la Senegambia islamizada) era bastante diferente a la del sur (el Congo catolizado) en maneras que aún son audibles en la actualidad del norte al sur en las Américas. En este axis musical africano que se transportó al Nuevo Mundo, algunas de las diferencias que se pueden apreciar con facilidad entre la música afroamericana (fuertemente influenciada por los senegambianos) versus la afrocubana (con poca influencia de senegambianos) incluyen:
·   tiempo de swing versus tiempo lineal;
 
·   canto melismático vs. silábico;
 
·   modo rítmico (un compás, donde todos tocan en el mismo tiempo vs. clave rítmica (un polirritmo complejo coordinado por la clave);
 
·   notas del blue moduladas y flexivas vs. tonos fijos organizados en células que se repiten rítmicamente, y que corresponden a su vez con la diferencia entre los instrumentos de tono variable (el violín y el banjo sin trastes, los instrumentos clásicos afro americanos de los días de la esclavitud, tradiciones desconocidas en Cuba) e instrumentos de tono fijo (el “piano de pulgar” a veces llamado mbira, originario del Congo);
 
·   cambios de los acordes de la estructura del tema (incluido el blues de 12 compases) vs. ciclos de dos acordes repetitivos (la esencia del son, mucho antes de que las des­cargas de singlegroove se hicieran populares en los EEUU)
Se pueden observar muchas otras distinciones. Superpuesto a esto está el axis norte-sur de la cultura europea, también transpuesta al Nuevo Mundo, que la separa no solo en el inglés del norte vs. las lenguas romances del sur, sino en el norte protestante vs. el sur católico, con agudas diferencias entre ambos que también afectaron la vida religiosa del negro:
·   pastor predicador (protestante) vs. experto en ritual (católico);
 
·   Biblia vernácula vs. lenguaje ancestral solo conocido por los sacerdotes;
 
·   contacto directo con un Dios vs. intercesión por un panteón de santos;
 
·   prohibición de la religión africana vs. coexistencia con ella, lo que significó la prohibición de los ancestrales hand drums africanos (que en Norteamérica favoreció al banjo derivado de Senegambia aunque eliminara los tambo­res derivados del Congo) vs. la tolerancia (limitada)
Estos dos grandes sistemas chocaron entre sí en una frontera específica y determinable: Canal Street, en Nueva Orleáns. Cuando el joven Sidney Bechet, un criollo urbano católico del downtown (por debajo de Canal Street), invitó a cenar a Louis Armstrong, su amigo protestante negro, descendiente de las plantaciones, que vivía uptown (por arriba de Canal Street), y Armstrong no se atrevió a cruzar Canal Street para asistir, no se trataba de una mera negociación local de arriba y abajo. Era hemisférica. El nacimiento del jazz fue tectónico: dos grandes platillos chocaban entre sí. El epicentro donde ocurrió ese terremoto musical fue Nueva Orleáns, la hermana menor de La Habana, que en el último trimestre del siglo XVIII asumió la estructura de ciudad bajo el mandato español.
En la época de la guerra de la Independencia americana, cuando Luisiana era gobernada por España, La Habana era más grande que cualquier ciudad anglófona en Norteamérica. Durante más de 190 años, Nueva Orleáns estuvo en constante comunicación con La Habana, su gran socia comercial, ligada a ella por la corriente del Golfo de México en una rotación que también incluía el puerto mexicano de Veracruz. La comunicación marítima entre Nueva Orleáns y La Habana tuvo fin en 1962 con la imposición del embargo contra Cuba por parte del Presidente Kennedy, que también puede verse como un bloqueo simultáneo contra Nueva Orleáns puesto que le deniega el comercio marítimo más adecuado según su situación geográfica. Pero el embargo también interrumpe el flujo cultural, fenómeno que había estado sucediendo entre estas dos capitales musicales durante los años de formación del jazz. El embargo estrangula la memoria de la magnitud en que la música cubana era parte de la vida musical cotidiana de los EEUU antes de 1959, y especialmente de Nueva   Orleáns, donde, por ejemplo, Mac Rebennack (Dr. John) creció conociendo los discos de Machito y Arsenio Rodríguez.
Entre tanto, el jazz en La Habana es casi tan antiguo como el jazz en los EEUU y a pesar de que el jazz pasó a la clandestinidad en Cuba durante las décadas de los años 60 y 70, período en que el gobierno cubano lo con­sideraba diversionismo ideológico”, nunca se detuvo.
El primer uso conocido de la palabra “drum” (tambor) en inglés aparece solo en 1540, y la palabra no fue muy usada antes de 1573, según el Oxford English Dictionary. Pero ya en 1527 había unos mil negros en Cuba, y los marineros y los futuros conquistadores estaban bailando en La Habana. El tambor se tocaba en Cuba antes de que la palabra se escribiera en inglés.
Ya en el siglo XVI, un estilo criollizado de canción y baile afro ibérico viajaba a Europa a bordo de la flota anual que transportaba la plata y el oro por la Corriente del Golfo desde el gran centro naviero de La Habana al puerto del monopolio español de Sevilla. Estos bailes viajaron al norte de Sevilla para causar furor en Europa y la literatura de la música “clásica” los recuerda como la zarabanda (sarabande en francés, pero en Kikongo es Nsala-Banda, el dios del hierro y de la guerra, criollizado en el Nuevo Mundo) y la chacona. La chacona, con su ostinato de bajo incesante y repetitivo, se conocía también como pasacalle (passacaglia en italiano), haciendo referencia a algo que pasa por las calles. Y en Sevilla, las calles eran de un cinco a un diez por ciento negras en la época en que Colón partió.
La Habana fue creada a la imagen de Sevilla. Cuando los franceses fundaron Nueva Orleáns en 1718, La Habana tenía 200 años, y cuando Nueva Orleáns comenzó a convertirse en una ciudad y un puerto de importancia, era gobernada desde La Habana por España.
La cultura musical del hemisferio se transformó radicalmente entre los años 1791 y 1810 producto de las diásporas de Santo Domingo (Saint Domingue), el nombre colonial del territorio que se convirtiera en la República de Haití el 1ro de enero de 1804. Con la erupción de la Revolución Haitiana en 1791, las culturas musicales altamente desarrolladas de las castas de blancos, negros libres y esclavos del acaudalado territorio de Santo Domingo se dispersaron en varias regiones, incluida la costa este de los nuevos EEUU (en la década de 1790), el oriente de Cuba (especialmente en 1802 – 1803) y Nueva Orleáns (en 1809 – 1810), y también, en distintos años, a Puerto Rico, Trinidad y otros lugares. La desaparición del Santo Domingo —que debía su desarrollo a la esclavitud— del mercado mundial del azúcar (reemplazado por el paria estado libre de Haití) creó un vacío que Cuba había de llenar. La Habana inició una importación masiva de esclavos y se adentró en un período espléndido de riqueza, en tanto que los refugiados de Santo Domingo en el oriente de Cuba aportaban un nuevo vocabulario musical y cultural a la isla.
A partir de mediados del siglo XVIII, Nueva Orleáns fue una válvula a través de la cual las ideas musicales afrolatinas, y especialmente las afrocubanas, penetraron los EEUU, incluidos los impulsos rítmicos provenientes de Cuba y Santo Domingo que demostraron ser esenciales para el ragtime.

El nombre de Louis Moreau Gottschalk debería ser más conocido en la actualidad de lo que es. A pesar de que su música ha quedado inexplicablemente en el olvido y es apenas interpretada, este descendiente de Santo Domingo nacido en Nueva Orleáns fue el primer gran pianista estadounidense, la primera atracción estelar de concierto, y tal vez el compositor estadounidense más importante del siglo XIX. Viajador incansable que interactuó profundamente con la música cubana en los 1850 durante sus prominentes estadías allí, sus composiciones fueron ampliamente difundidas en la gran época de las partituras y los pianos de casas que precedió a la Guerra Civil y la Emancipación.

“Bamboula” fue el título de un influyente solo de piano que Gottschalk compuso a los 18 años (mientras estaba en Francia estudiando con Berlioz). Evocando a los bailes negros de la plaza Congo Square de Nueva Orleáns, pone una melodía del viejo Santo Domingo contra un ritmo que resulta familiar a cualquier oyente moderno: domm, da dom dom —negra con puntillo, corchea, negra, negra.

Ese ritmo básico, versátil e interminablemente orquestable es el beat antillano, y tiene una variedad de nombres. Se con­oce de diversas maneras: tango (que en Cuba llamamos de tango-congo), habanera, o bamboula. Robert Farris la identifica como el mbilu a makina del Congo, el llamado al baile. Es muy probable que ya se escuchara en Nueva Orleáns en 1786, cuando la palabra “tango” aparece escrita por primera vez en un Bando de Buen Gobierno de Estevan Miró, gobernador español de Luisiana, de esperar que pasaran las vísperas para dar inicio a “los tangos, o bailes de negros.” Cincuenta años después, en 1836, la palabra “tango” aparece en el diccionario de Pichardo, publicado en Cuba, con el mismo significado.
El tango/ habanera / bamboula se toca con la mano derecha en la “Bamboula”, de Gottschalk, pero en su obra más madura “Ojos criollos (Danse Cubaine), compuesta después de su visita a Cuba, lo traslada a la línea del bajo. Ese ritmo marca el aria para Carmen de Bizet, y es fundamental en “Spanish tinge”, de Jelly Roll Morton, en el pop Brill Building, en la plena portorriqueña, en la konpa haitiana, en el merengue a lo maco dominicano, en el zouk de Martinica, en el gwo ka guadalupeño y en el tema de Dragnet. Es también la base rítmica del reggaetón de hoy (de alguna manera el reggaetón es una música muy tradicional, combinando este ritmo venerable con un estilo libre y cadencioso de voz ronca derivado del canto del sargento de instrucción militar y también de los comandantes de mano de obra esclava en las plantaciones).
Esta célula rítmica de la habanera / tango /bamboula se superpone fácilmente en el ritmo que los haitianos denomi­nan cata y los cubanos llaman “cinquillo”, muchos creen en Cuba que proviene de Saint-Domingue / Haití. El cinquillo también es un ritmo familiar hoy en día — DOT-DA-DOT-DA-DOT, negra-corchea-negra-corchea-negra. Aparece en un sinnúmero de supuestas baladas románticas latinas, en lo que tocan los indios del Martes de Carnaval en Nueva Orleáns con sus panderetas, y en el hi-hat de la konpa haitiana contemporánea, donde se superpone sobre el ritmo de la habanera / tango / bamboula. En Cuba, y probablemente en Saint-Domingue (el Haití prerrevolucionario) estos ritmos eran parte del complejo “contradanza / contredanse”.
La bamboula africana y la contredanse europea, los dos bailes que se mencionan con mayor frecuencia en los recuentos de los bailes negros en Congo Square, y en cualquier otra parte de la Nueva Orleáns del siglo XIX, se vincularon mediante estos ritmos.
La Bámbula es uno de los ritmos más antiguos de la forma afro portorriqueña llamada bomba, que se deriva del período posterior a la Revolución haitiana. (La bomba, con sus barriles, nos conduce atrás en el tiempo hasta las plantaciones de esclavos, mientras que la plena, con sus panderetas, es producto del estatus neocolonial de Puerto Rico). La bomba es profunda; tal vez la manera más cercana que tenemos hoy de escuchar cómo sonaba la bamboula en la Congo Square de Nueva Orleáns es escuchando la bámbula del occidente de Puerto Rico.
En Cuba, el tango y el cinquillo fueron ritmos esenciales para el danzón, descendiente cubano de la contradanza y parte del gran complejo de la contredanse que se bailó desde Nueva Orleáns hasta Moscú a principios del siglo XIX. Esta información no es para nada arcana: no hay un pianista de jazz en Cuba hoy que no tenga un danzón en su repertorio.
El baile argentino conocido como tango alcanzó una gran popularidad en todo el mundo en la década de 1910, pero la célula rítmica subyacente llamada tango tuvo que llegar a la argentina blanca desde la Cuba negra. Los primeros “tangos” que tocaron los afro-americanos no tenían el estilo argen­tino, sino que eran más reminiscentes del estilo cubano y se relacionaban directamente al bien fundado estilo cubano de ragtime. Si hoy se escucha “Ojos criollos”, de Gottschalk, suena muy parecido al ragtime. No obstante, es una danse cubaine, publicada en 1860, treinta y seis años antes de que comenzara el boom del ragtime tras el éxito en Nueva York de un pianista llamado Ben Harney, quien al siguiente año publicó un panfleto de diez páginas titulado Ben Harney’s Rag Time Instructor, cuya introducción reza: “Originalmente el ragtime (o el tiempo del baile negro) da sus pasos iniciales a partir de la música española, o más bien de México, donde se conoce con los nombres de Habanara [sic], Danza, Seguidilla, etc.”.
Fue también en 1897 que el joven Will Tyers (1876 – 1924) publicó una “contradanza habanera” también conocida como tango— titulada “Trocha: un baile cubano”. James Reese Europe (1881 – 1919), el primer director musi­cal negro de relevancia en Nueva York, escribió en 1914:
“Existe mucho interés en el crecimiento de los bailes modernos, en el hecho de que todos ellos fueron bailados e interpretados por nosotros los negros antes de que los blancos los acogieran. Uno de mis músicos, William Tyres [sic], escribió su primer tango en EEUU en tiempos tan remotos como la guerra española-americana [sic]. Se conoce como ‘La Trocha’…”
Estrictamente hablando, cuando se compuso “La Trocha” la guerra hispano-cubana-norteamericana no había comenzado puesto que los EEUU aún no habían intervenido en la Guerra por la Independencia de Cuba. Sin embargo, la trocha —un cerco que separaba a los revolucionarios del oriente de Cuba del occidente ocupado por los españoles — ya alcanzaba los titulares de las noticias internacionales. Cuando los EEUU sí intervinieron en esa guerra —una guerra ampliamente considerada como los cubanos negros contra los españoles blancos— enviaron tropas negras, bandas incluidas. Los jefes militares creían que la gente de color era inmune a la fiebre amarilla (no es verdad, por desgracia) y las tropas negras cono­cidas como “los inmunes” incluía a músicos de la Onward Brass Band de Nueva Orleáns. Pasaron su estadía en el oriente cubano, una zona musical diferente a La Habana, donde se escuchaba el cinquillo y el tango día y noche, tal vez con un deje distinto a Nueva Orleáns, pero fácil de reconocer para los músicos de allí.

Después de todo, ellos habían escuchado a los mexicanos.
La Exposición Mundial de la Industria y el Algodón en 1884, evento de gran significancia histórica para Nueva Orleáns, estuvo liderada en lo musical por la espectacular banda Eighth Regiment Cavalry Band de la delegación mexicana, bajo la dirección de Encarnación Payén. Su repertorio, que incluía danzas y habaneras, se había formado en el contexto de los vínculos marítimos centenarios entre Veracruz y La Habana. La música mexicana se puso de moda en todo Nueva Orleáns, y un editor de música local, Junius Harts, inauguró una serie musical “Mexicana”.
La Exposición Mundial de la Industria y el Algodón en 1884, evento de gran significancia histórica para Nueva Orleáns, estuvo liderada en lo musical por la espectacular banda Eighth Regiment Cavalry Band de la delegación mexicana, bajo la dirección de Encarnación Payén. Su repertorio, que incluía danzas y habaneras, se había formado en el contexto de los vínculos marítimos centenarios entre Veracruz y La Habana. La música mexicana se puso de moda en todo Nueva Orleáns, y un editor de música local, Junius Harts, inauguró una serie musical “Mexicana”.
Un número indeterminado de músicos de las agrupaciones mexicanas permanecieron en Nueva Orleáns después de eso —entre ellos, el primer saxofonista de renombre de Nueva Orleáns, Florencio Ramos. Entre los miembros de la Mexican Band y otros músicos mexicanos de la ciudad (la familia del Lorenzo Tío fue tal vez la más conocida), las clases de música impartidas por los mexicanos fue parte de la formación de muchos de los primeros jazzistas de Nueva Orleáns— entre ellos el clarinetista de Ellington, Barney Bigard, pupilo de Tío.
El músico de apellido español más conocido en Nueva Orleáns durante los años de formación del jazz fue el lector de primera Manuel Pérez, quien contrató al exitoso Joe “King” Oliver para compartir la corneta con él en la agrupación Onward Brass Band. Los cubanos afirman que Pérez es uno de ellos, pero yo conozco a un miembro de su familia en la Ciudad de Nueva York que dice que él nació en Veracruz. Pero en cualquier caso la conclusión es la misma: Veracruz, Nueva Orleáns, La Habana —era un circuito que seguía la corriente del Golfo de México. La única cosa que Nueva Orleáns no es, no importa cuánto le guste decirlo a los músicos de hoy en día en Nueva Orleáns, es la ciudad más norteña del Caribe. Nueva Orleáns está en el Golfo de México, al igual que La Habana.
Nueva Orleáns fue el puerto principal para el embarque y desembarque de las tropas en la Guerra de EEUU en Cuba en 1898, y continuó dando este servicio durante los subsecuentes cuatro años que duró la ocupación. Los instrumentos militares que eran desechados se vendían a las casas de empeño en Nueva Orleáns y se podían obtener fácilmente en el tiempo en que Louis Armstrong se hacía de su primera corneta y se inspiraba en los pregones musicales de los vendedores itinerantes que anunciaban sus artículos baratos con los instrumentos de metal comprados en el “Ten Cent” y cuyos nombres — dos de ellos en español — él recuerda como “Larenzo, Santiago y el Waffle Man”2.
Durante la ocupación de Cuba por las fuerzas estadounidenses, todo tipo de música y bailes de EEUU llegó a Cuba. Pero la influencia ocurrió en ambas direcciones: W. C. Handy pasó un mes en la Habana en 1900 mientras hacía una gira con los Minstrels de Mahara, escuchando ávidamente; más de diez años después, el ritmo de la habanera apareció en su famoso álbum “Memphis Blues”, y de manera más prominente en el “St. Louis Blues”, cuyas melodías se combinaban entre el tango y el swing.
La ocupación estadounidense concluyó en 1902 con un estatus neocolonial, y una segregación al estilo de Jim Crow, para la República de Cuba independiente —solo de nombre. Entretanto, los afro americanos estuvieron en Cuba a lo largo de la ocupación y algunos permanecieron allí— entre ellos un guitarrista afroamericano que formó dúos con cubanos y trabajó de manera profesional. Gracias al musicólogo cubano Leonardo Acosta, conocemos su nombre artístico: Santiago Smood, quien se mudó de Santiago para La Habana (donde su nombre escogido de “Santiago” debe haberle funcionado como “Memphis” funcionó para Memphis Slim). La manera en que Smood interpretaba la música cubana podemos solo imaginarla, pero según las palabras de Acosta: “Lo cierto es que en la década del diez ya existían músicos habaneros que se reunían para celebrar jam sessions en que se tocaban jazz y blues.”3.
Al otro lado del Golfo de México, Nueva Orleáns fue, y continuó siendo en la década de 1950, un punto importante para la emigración cubana a los EEUU, y también latina —el pianista Luis Russel, vino a Nueva Orleáns desde Panamá a los 17 años y su carrera está estrechamente vinculada a la de Louis Armstrong.
Al tiempo que la palabra “jazz” se hacía famosa, James Reese Europe, cuya orquesta había popularizado el “Memphis Blues”, de Handy, y quien había contribuido a difundir la moda del baile social cuando era el líder de la banda de Vernon y Irene Castle, fue a Puerto Rico a fin de reclutar músicos de instrumentos de viento para un nuevo tipo de banda militar. Los EEUU habían entrado en lo que posteriormente se conocería como la Primera Guerra Mundial, y Europe era el director de la banda militar 369th Infantry Hellfighters Band, para la cual necesitaba buenos músicos que supieran leer partituras.
Los portorriqueños pasaron a ser ciudadanos estadoun­idenses a partir de 1917 —justo a tiempo, casualmente, para pasar el servicio militar en tiempos de guerra (fueron asignados a las brigadas “de color”, una minoría dentro de otra minoría). Al igual que Cuba, Puerto Rico tenía una larga tradición de bandas militares y municipales como consecuencia de la prolongada ocupación española que duró hasta 1898; las dos islas contaban con un número de músicos bien instruidos en los metales. En tres días de audiciones, Europe seleccionó un grupo de músicos —que conformarían la mitad de su banda y todos los clarinetes y saxófonos. Entre los músicos portorriqueños que fueron a la guerra con James Reese Europe se encontraba el trombonista Rafael Hernández; según Victoria, la hermana de Hernández, la banda tocaba los temas de su hermano cuando entretenían a las tropas.
Existe un proyecto de edificación de 149 apartamentos nombrado en honor de Rafael Hernández en la región del Lower East Side; después de servir con James Reese Europe, Rafael vino a Nueva York y después a La Habana y a México durante la cumbre musical en estos lugares, antes de re­gresar finalmente a vivir en San Juan. Muchos lo consideran como el gran compositor popular puertorriqueño del siglo, pero junto a James Reese Europe también formó parte de un hito en la trasformación del “ragged time” en jazz.
Antes de que surgiera el jazz, en ese periodo prehistórico musical entre la emancipación y el comienzo de las grabaciones, existía un estilo trasnacional de orquesta de baile de finales del siglo XIX a lo largo del hemisferio. En Cuba, donde el danzón ejercía el dominio, las llamadas “orquestas típicas” eran familia de los conjuntos de baile de viento y cuerdas que se nutrieron de los ritmos locales criollizados de Brasil (donde tocaban el chôro), Martinica (el biguine), Haití (donde eran conocidos como okés de bastringue), Nueva Orleáns (donde las brass bands a veces se acompañaban de cuerdas) y en todas partes. En la primera década del siglo XX, los instrumentos líderes eran los mismos en La Habana y en Nueva Orleáns: la corneta, el clarinete, el trombón, en bandas con percusión militar, aunque en Nueva Orleáns se tocaban más el bombo y el tambor en tanto que los cubanos tocaban el timbal. En Cuba, estas “orquestas típicas” estaban en proceso de evolución a la charanga francesa, con sus dulces y excitantes melodías de la flauta, las cuerdas y el piano.
En la ola musical que barrió desde la época de los nacionalistas del piano a este tipo de orquesta de baile, la idea de la improvisación estuvo presente antes de que se centralizara y se consagrara como la esencia del jazz — como en los “impromptus” de piano de Chopin, o, en la manera en que la flauta de la charanga francesa afiligrana y llena de una manera que no difiere mucho en textura del piccolo obligado de Sousa en “Stars and Stripes Forever”.  Improvisar un obligado alrededor de la melodía principal era lo mismo que hacían los músicos en Nueva Orleáns, aunque ellos terminaron por dar el paso de echar a un lado la melodía principal para centrarse por completo en la segunda, la parte del obligado improvisado, que se convirtió en lo que conocemos como la improvisación de jazz.
No resulta sorprendente el hecho de que el primer solo de flauta que se grabó lo interpretó un cubano que había llegado a Nueva York: Alberto Socarrás, con el tema “Have You Ever Felt That Way?”, de Clarence Williams. A pesar de que ese solo no se interpretó sobre un ritmo cubano, sonaba como si saliera de una charanga. Socarrás pasó a dirigir una importante orquestra en el Nueva York de los 30, donde el joven Dizzy Gillespie aprendió a tocar las maracas y conoció el principio de las claves.
La improvisación también estuvo presente de otras maneras en la música cubana. Por la década del 1920, el danzón tuvo un rival popular: el son, la forma madre de la música cubana subsiguiente, donde los cantantes principales improvisaban tanto la letra como las melodías, y donde el bongosero, quien a menudo era el director del grupo, tocaba de una manera improvisadora golpeando su instrumento con un grado de libertad que no llegaría a la percusión del jazz hasta los años 40. Entretanto, La Habana era una ciudad musicalmente sofisticada. Ernesto Lecuona, graduado del conservatorio de La Habana, interpretó la premier en Cuba de Rhapsody in Blue en 1926, y Sergei Prokoviev dio conciertos allí en 1930, con Federico García Lorca sentado en el público.
Un momento cumbre para la entrada de la música popular cubana en la conciencia norteamericana lo constituyó el éxito mundial del son-pregón “El manisero”, de Moisés Simons, en 1931, grabado en Nueva York por el vocalista Antonio Machín con la Havana Casino Orchestra de Don Azpiazus.
“El manisero” no se parecía en nada a la música popular de los EEUU, ni a la negra ni a la blanca, y resulta difícil exagerar su impacto. La armonía constaba de dos acordes que se repetían incesantemente, sin ninguna otra estructura armónica y sin puente alguno. Esto jamás se había escuchado en las grabaciones estadounidenses, y no se convertiría en una práctica común de la música afro-americana hasta el groove de los tiempos del funk. El tema presentó los instrumentos afrocubanos al público de EEUU; al ser el primer hit grabado en el país donde aparecían las maracas ofreció una nueva e importante textura rítmica. Aunque es normal ahora pensar en el hi-hat de la batería para dar el último golpe del tiempo (que es lo que hacen las maracas), las baterías no tenían hi-hat en 1931. La batería evolucionó para poder imitar las texturas rítmicas que lograban los cubanos, con los toms sirviendo de contraparte a la conga y el bongó.
“El manisero” llegó a formar parte de los repertorios de un gran número de orquestras, al tiempo que la música latina se convirtió en un requisito indispensable para los grupos de baile. Louis Armstrong montó el tema casi de inmediato y la importancia de su grabación ha sido a menudo subestimada por los historiadores del jazz quienes han tenido la tendencia a considerarla una novedad pasajera. Sin embargo, el tema permaneció en su repertorio durante décadas y esta grabación de Armstrong marca el primer intento fidedigno concretado por un maestro del jazz de lo que han realizado después muchas de las mejores mentes del jazz desde entonces: la combinación de estos dos grandes sistemas.
“El manisero” llegó también en un momento crucial: la transición al cine con sonido, que condujo inmediatamente a la época dorada de las películas musicales tanto en los EEUU como en México. Existe un tema de latin dance en casi todas las películas musicales estadounidenses de cualquier año entre 1930 y 1960, cuando el género dejó de ser tan popular — incluso en My Fair Lady, donde la canción “I Could Have Danced All Night” es un tema de ritmo latino interpretado con cierta reserva inglesa — y es la canción de baile del show. La música latina se asociaba con el baile, y los clubes nocturnos de los EEUU cada vez se inspiraban más en el estilo cubano. En Chicago, T-Bone Walker abrió un club con el nombre de Rhumboo­gie — el nombre de una canción grabada por las Hermanas Andrews para una película de 1940; la letra de la canción en inglés iba así: “Rhumboogie / Rhumboogie-woogie / It’s Harlem’s new creation with a Cuban syncopation / it’s a killer.”
En los últimos años de la Gran Depresión, anteriores a la Segunda Guerra Mundial, cuando el jazz estaba en su cumbre comercial como música popular, los temas “latinos” eran de rigueur en los repertorios de las grandes orquestras. Juan Tizol, el trombonista puertorriqueño de Duke Ellingston (y escriba musical), compuso no solo “Caravan” (1936), una fantasía medio-oriental que en aquel tiempo se consideraba como un número “latino”, sino muchos otros temas de melodías latinas. Al igual que Rafael Hernández, tocaba trombón de válvula, y su primera grabación con Ellington, en 1935, se llamó “Porto Rican Chaos”. Los muchos temas de Tizol dentro del repertorio de la banda de Ellington incluía “Conga Brava” (1940) y su gran éxito “Perdido” (1941), nombrado por la calle “Perdido Street” de Nueva Orleáns, situada cerca del lugar que vio crecer a Louis Armstrong. Artie Shaw tuvo éxito en 1940 con el tema “Frenesí” del compositor mexicano Alberto Domínguez. Jimmy Dorsey lo logró en 1941 con “Aquellos ojos verdes”, que con una grabación de 1929 interpretada por Nilo Menéndez, Alfonso Utrera, y Ernesto Lecuona se convirtió en el primer bolero en alcanzar éxito comercial en los EEUU Louis Armstrong grabó “Cuban Pete” con una orquestra organizada por Luis Russel, donde la agudeza rítmica de su canto encajó de manera impresionante con el patrón rítmico del estilo cubano.
Durante todo este tiempo el jazz se tocaba en La Habana. Pero no viajaba; una causa era que las reglas de los sindicatos estaban diseñadas para mantener a los conjuntos u orquestras en su territorio. Y la otra, que las compañías disqueras estadounidenses (quienes hacían todas sus grabaciones en Cuba) querían que las orquestras cubanas tocaran música cubana, no jazz.
Mientras tanto, se avecinaba un nuevo estilo de música. Las orquestas típicas de la década de 1910 habían evolucionado, por un lado, en las charangas francesas y por otro, en lo que los cubanos llamaban las jazzbands cualquier composición a partir de siete instrumentos, siempre con una sección de metales, que se apoyaba en algún arreglista de escuela que probablemente se afilaba los dientes haciendo adaptaciones de temas de jazz para los grupos cubanos. Junto a una nueva sensación de libertad cultural en La Habana, después del derrocamiento del dictador Gerardo Machado en 1933, gradualmente comenzó a aparecer la tumbadora en las orquestas de bailes cubanas en la segunda mitad de la década. Anteriormente a esos años, ese instrumento se consideraba relativo a la brujería (que era cómo la clase dominante veía la religión afrocubana) y no estaba permitido en sedes de la buena sociedad.
Con las grabaciones en Cuba (por RCA Víctor) que comen­zaron en 1937 después de que se calmara la Gran Depresión, la banda Casino de la Playa pasó a la vanguardia. No debemos confundirla con el Conjunto Casino, que se formó después. Casino de la Playa estaba formada por nueve miembros de la jazzband Los Hermanos Castro (quienes habían grabado un curioso intento de latin jazz que combinó los temas “St. Louis Blues” y “El manisero”). El director musical del grupo era el pianista Anselmo Sacasas, quizá el primer gran pianista (y el primer solo grabado con el tema “Dolor cobarde”) de lo que se convirtió en el estilo moderno de la interpretación del piano cubano como lo escuchamos en la salsa y en el jazz latino actual, y su vocalista era el ex boxeador Miguelito Valdés, quien posiblemente sea el cantante cubano más grande del siglo XX, cuya influencia se puede escuchar en el sonido de ídolos posteriores como el Beny Moré y Celia Cruz.
A pesar de que Casino de la Playa era una orquestra “blanca” en un ambiente de trabajo segregado, mediante la influencia astuta de Miguelito Valdés la agrupación sirvió de trampolín a dos figuras centrales de lo que fue en realidad un movimiento de gran orgullo negro, un movimiento que transformó la música cubana de manera irreversible puesto que su era más grandiosa estaba a punto de comenzar. Arsenio Rodríguez y Luciano “Chano” Pozo, profundas fuentes de tradición afrocubana, eran compositores populares de primera línea. Aunque ellos no podían tocar con Casino de la Playa en público, Casino grabó sus composiciones (“Bruca Manigua” y “Blen Blen Blen,” respectivamente). Después del éxito de “Babalú” grabado por Casino en 1939, (copiado después por Desi Arnaz), Miguelito Valdés se convirtió en una súper estrella. Sacasas y Valdés se fueron a los EEUU en abril de 1940, donde las reglas sindicales obligaron a Sacasas a esperar seis meses antes de encontrar trabajo.
Sin embargo, los sindicatos de los músicos no contemplaban a los cantantes, con lo cual Miguelito Valdés se apareció un día en el ensayo de la orquesta de Xavier Cugat —la gran orquestra latina más famosa, conocida en todo el país por las transmisiones radiales de costa a costa y su aparición en varias películas. El cantante y maraquero era Catalino Rolón (tío de René López). López recuerda a su tío diciendo que “tan pronto como vi a ese hombre solté mis maracas, porque sabía que nadie en el planeta podía cantar como ese tipo, y que mis días estaban contados”.
Por ese entonces Mario Bauzá estaba a punto de poner en práctica su visión de una banda novedosa que vincularía la música afrocubana y el jazz. Bauzá, quien había venido de La Habana en el mismo barco que Don Azpiazu y la Havana Casino Orquestra, se unió a la orquestra de Chick Webb en 1937 y después de algún tiempo pasó a ser su director musical. Pero antes tenía algunos deberes que cumplir. El escritor Robert Palmer, en su importante artículo de 1988 “La conexión cubana”, citó a Bauzá al recordar que Webb le decía: “‘ya tienes casi todo lo que necesitas para tocar la primera trompeta para mí… pero pronuncias tus frases como un cubano’. Esa fue la palabra que usó: pronuncias. ‘Yo te voy a enseñar a pronunciar tus frases como un negro americano’ me dijo. Eso me permitió analizar las diferencias de lenguaje entre la música cubana y el jazz”. Mientras estuvo en la banda de Webb, Bauzá sentó los cimientos para lo que habría de venir, y convenció a su cuñado Frank “Macho” Grillo de que se mudara del barrio de Jesús María, en La Habana, para Nueva York.
Bauzá se cambió para la banda de Cab Calloway en 1938, y remplazó a Doc Cheatham en la trompeta. A esta banda —que representaba el tope en la escala de pago para un músico negro— Bauzá trajo a John Birks “Dizzy” Gillespie, originario de Carolina del Sur, primero como suplente y después fijo. Ambos compartían habitación en las giras; Bauzá contó a Palmer: “Solía quedarme despierto hasta tarde con Dizzy, y el baterista de la banda, Cozy Cole, solos los tres, enseñándoles cómo sentir algunos de los ritmos cubanos más sencillos. Dizzy cantaba los patrones de la percusión con sílabas sin sentidos como ‘Oop-bop—sh’bam’”. Durante el resto de su vida Dizzy se referiría a Bauzá como su mentor. 

16 de octubre de 2010

El bloqueo sigue siendo un acto de genocidio y de guerra económica (+ Infografías)

El bloqueo sigue siendo un acto de genocidio y de guerra económica (+ Infografías)

PorCubaTodo

El bloqueo sigue siendo un acto de genocidio y de guerra económica (+ Infografías)

15 Septiembre 2010 18 Comentarios
imagen-nobloqueocubaEl conflicto histórico que ha caracterizado las relaciones entre Estados Unidos y Cuba durante más de 200 años, tiene su génesis en la pretensión de los diferentes gobiernos norteamericanos de controlar el destino de Cuba y la permanente determinación de los cubanos de defender su derecho a ser una nación libre, independiente y soberana.
Esta pretensión alcanzó su máxima expresión con el triunfo de la Revolución cubana en 1959. Desde entonces, los sucesivos gobiernos norteamericanos han utilizado, con diferentes matices, los mismos instrumentos de política para destruir a la Revolución cubana. El bloqueo económico, comercial y financiero, la subversión y la guerra psicológica y propagandística han sido instrumentos permanentes de una política sistemáticamente dirigida a tal fin.
Por su carácter, el bloqueo califica como un acto de genocidio y como acto de guerra económica, toda vez que las sanciones unilaterales contra Cuba tienen un extendido efecto fuera del territorio norteamericano sobre empresas y ciudadanos de terceros países.
En rigor, ni siquiera la instauración de un nuevo gobierno demócrata en los Estados Unidos, supuestamente animado por una filosofía de cambio, ha significado un cambio esencial en la política del bloqueo.
Cuba continúa sin poder exportar e importar libremente productos y servicios hacia o desde Estados Unidos; no puede utilizar el dólar norteamericano en sus transacciones internacionales o tener cuentas en esta divisa en bancos de terceros países si es un nacional o empresa cubana; ni se le permite tener acceso a créditos de bancos en Estados Unidos, de sus filiales en terceros países y de Instituciones Internacionales como el Banco Mundial, el FMI o el Banco Interamericano de Desarrollo.
La vigencia de la Leyes Torricelli y Helms Burton y su aplicación extraterritorial continúa impidiendo el comercio de Cuba con subsidiarias de empresas norteamericanas en terceros países, así como amenazan y aplican sanciones a empresarios que desean invertir en Cuba, al propio tiempo que dificultan y encarecen la transportación marítima de mercancías entre Cuba y terceros países, al prohibir por 6 meses la entrada en puertos de EE.UU. a buques que toquen puertos cubanos o transporten mercancías por cuenta de Cuba, o se impide el acceso a buques con tripulantes cubanos aun cuando naveguen con bandera de un tercer país.
Asimismo, el actual gobierno norteamericano, violando elementales normas internacionales, continúa utilizando la subversión política como arma en su enfrentamiento contra Cuba. Con el fin de impulsar los programas subversivos fueron aprobados un total de 40 millones de dólares para los años fiscales 2009 y 2010.
Desde la adopción de la resolución 64/6 por la Asamblea General de las Naciones Unidas, el 28 de octubre de 2009, hasta la fecha, se han mantenido y reforzado las principales acciones del bloqueo contra Cuba, manifestadas en mayores sanciones económicas y persecución a la actividad empresarial y a las transacciones financieras cubanas.
El daño económico directo ocasionado al pueblo cubano por la aplicación del bloqueo económico, comercial y financiero de los Estados Unidos contra Cuba hasta diciembre de 2009, a precios corrientes, calculados de forma muy conservadora, asciende a una cifra que supera los 100 mil 154 millones de dólares.
Este monto se incrementaría a 239 mil 533 millones de dólares, si el cálculo fuera realizado tomando como base la inflación de precios minoristas en Estados Unidos, utilizando el CPI Calculador del U.S. Department of Labor, Bureau of Labor Statistics (http://www.bls.gov).
Si se toma en consideración que el valor del dólar, medido en términos de la cotización del oro en el mercado financiero internacional se ha ido reduciendo en más de 30 veces desde 1961 en que el precio de este metal se encontraba fijo en 35,00 dólares la onza Troy hasta el cierre de 2009, en que llegó a superar la barrera de los mil dólares, la afectación total provocada a la economía cubana sería del orden de los 751 mil 363 millones de dólares.
Infografía: Obama y el Bloqueo (www.cubadebate.cu)
LA ADMINISTRACION DEL PRESIDENTE BARACK OBAMA: CONTINUIDAD EN LA POLITICA DEL BLOQUEO
El 28 de marzo de 2009, el Vicepresidente de Estados Unidos, Joseph Biden, en el marco de la llamada Cumbre de los Líderes Progresistas, en Chile, declaró a la prensa que el Gobierno de ese país no levantaría el bloqueo a Cuba. El 7 de abril del propio año, el vocero del Departamento de Estado, Robert Wood, en una conferencia de prensa declaró: “Pienso que hemos sido muy claros en que no consideramos sea el momento oportuno para levantar el embargo”.
El 19 de abril de 2009 el asesor de Obama, David Axelrod, en una entrevista a la cadena televisiva CBS ante la pregunta de si existía alguna idea en la Casa Blanca de levantar el “embargo”, respondió: “…estamos lejos de eso”.
Ese mismo día, el consejero económico del Presidente Obama, Lawrence Summers, en entrevista a la cadena NBC, declaró refiriéndose al levantamiento del bloqueo: “Esto no es para mañana, y ello dependerá de lo que haga Cuba, Cuba sabe lo que debe hacer desde hace tiempo y depende de ellos en términos de sus políticas, su democratización y de todos los pasos que ellos pueden dar (…) es un tema que se decidirá sobre la base del comportamiento de Cuba”.
Es evidente, entonces, que el gobierno de los Estados Unidos no alberga ninguna intención de producir un cambio en su política hacia Cuba, ni de cumplir con las reiteradas resoluciones de la Asamblea General de las Naciones Unidas que le piden al gobierno de ese país poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero contra Cuba. Por el contrario, el gobierno de Estados Unidos continúa aferrado a condicionamientos y exigencias injerencistas inaceptables como condición para un cambio de política hacia Cuba.
A pesar de que contaba con un considerable respaldo político en el Congreso, en la prensa, en la opinión pública y el sector empresarial, que trascendía cualquier consenso precedente en la sociedad norteamericana respecto de la política hacia Cuba, lo que le habría permitido actuar con un alto nivel de autonomía, el Presidente Obama se ha quedado muy por debajo de las expectativas creadas por su discurso en cuanto a los reclamos de diversos sectores de la sociedad norteamericana y de la comunidad internacional, así como de sus prerrogativas para modificar aspectos significativos de la política, aún sin la intervención del Congreso.
En virtud de esas prerrogativas y si existiera la voluntad política para ello, el Presidente Obama habría tenido las suficientes facultades para flexibilizar de manera significativa el bloqueo contra Cuba. En ese sentido, y sin necesidad de que mediara una autorización congresional, el Presidente habría podido emitir una amplia gama de licencias para autorizar las siguientes medidas:
  • Expandir sustancialmente los viajes de los norteamericanos y extranjeros residentes en EE.UU., mediante una interpretación amplia de las 12 categorías de viajes establecidas por la ley2 (por ejemplo, expansión de los viajes educacionales, los permisos para participar en conferencias profesionales, los intercambios académicos, científicos, estudiantiles, culturales, deportivos, religiosos, y autorización de proyectos humanitarios, entre otros).
  • Eliminar los límites a los gastos asociados a los viajes, como alojamiento, alimentación y transportación local, que los norteamericanos y cubanos residentes en EE.UU. pueden realizar cuando visitan Cuba (los norteamericanos, incluidos los cubanoamericanos, luego de la enmienda en la Ley de Presupuesto del año fiscal 2009, no pueden gastar más que el límite fijado para los viáticos por concepto de viajes al exterior de los funcionarios del Gobierno norteamericano, que en la actualidad es de 179 USD por día) .
  • Eliminar la prohibición del uso de tarjetas de crédito y débito, cheques personales, cheques de viajeros, emitidas tanto por bancos de EE.UU. como de terceros países.
  • Ampliar la lista de aeropuertos de EE.UU. autorizados para operar vuelos charter hacia Cuba (actualmente hay sólo tres aprobados: Miami, Nueva York y Los Angeles).
  • Permitir servicios de ferry entre EE.UU. y Cuba.
  • Autorizar a todas las agencias de viajes de EE.UU. organizar viajes a Cuba, o flexibilizar los requisitos y los procedimientos vigentes para que las agencias de viajes obtengan los permisos necesarios para esta actividad (actualmente son unas 150 las agencias autorizadas, mediante licencias específicas).
  • Autorizar a los viajeros que visitan Cuba, comprar productos cubanos y llevarlos a EE.UU. para su uso personal o como regalos, y eliminar el límite a su valor (hasta el presente lo único que pueden llevar son materiales informativos, incluyendo objetos de arte).
  • Eliminar la prohibición a las empresas cubanas para participar en la transportación de visitantes de EE.UU. hacia y desde Cuba, o de visitantes de Cuba hacia y desde EE.UU.
  • Permitir ciertas relaciones bancarias, como bancos corresponsales y apertura de cuentas por entidades cubanas en bancos de EE.UU., para facilitar las exportaciones agrícolas.
  • Eliminar la prohibición que impide a las embarcaciones que transportan productos agrícolas a Cuba, cargar mercancías en nuestro país aunque su destino fuera a un tercer país.
  • Expandir los productos que pueden ser exportados a Cuba para incluir, por ejemplo, insecticidas, pesticidas, herbicidas, equipos agrícolas e, incluso, muebles hechos con madera y confecciones fabricadas con materiales de origen animal o vegetal.
  • Permitir formas más amplias de colaboración en el desarrollo, comercialización y suministro de medicinas y productos biomédicos de origen cubano.
  • Autorizar la importación de medicinas y productos médicos de origen cubano, y los pagos correspondientes a los exportadores cubanos.
  • Autorizar la exportación de medicinas y equipos médicos que puedan ser usados en la producción de productos biotecnológicos cubanos.
  • Instruir a los representantes de EE.UU. en las instituciones financieras internacionales que no bloqueen el otorgamiento de créditos u otras facilidades financieras a Cuba.
  • Flexibilizar o eliminar la prohibición al uso del dólar en las transacciones internacionales de Cuba.
  • Permitir a las subsidiarias extranjeras de compañías norteamericanas realizar determinadas transacciones con Cuba, como servicios financieros, seguros, servicios e inversiones (la Ley Torricelli prohíbe el comercio de mercancías, pero no las transacciones mencionadas).
  • Levantar las dos prohibiciones establecidas en la Ley Torricelli respecto a las embarcaciones: la que impide la entrada a puertos de EE.UU., durante 180 días, de las embarcaciones de terceros países que hayan transportado mercancías a Cuba; y la que imposibilita la entrada a puertos estadounidenses de embarcaciones que transporten mercancías o pasajeros hacia o desde Cuba (la Ley Torricelli y las regulaciones para su implementación autorizan al Presidente emitir licencias para ello).
  • Excluir a Cuba de la lista de estados patrocinadores del terrorismo internacional. Esta lista fue publicada por primera vez, en 1982, bajo la administración Reagan y se ha mantenido hasta ahora. Entraña la aplicación de determinadas sanciones3.
Principales medidas de continuidad del bloqueo adoptadas por el Gobierno de los EE.UU.
El pasado 11 de septiembre de 2009, el Presidente Obama, amparándose en una reliquia histórica como la Ley de Comercio con el Enemigo de 1917, considerada como una de las leyes rectoras de la política de bloqueo, notificó a los Secretarios de Estado y del Tesoro que era de “interés nacional” mantener las sanciones económicas contra Cuba.
El 15 de noviembre de 2009 la agencia de noticias DPA publicó un artículo afirmando que la corporación Mozilla, fabricante del navegador de Internet Firefox, excluyó a los usuarios de Cuba y otros países sometidos a sanciones, de participar en un concurso de programación.
En diciembre de ese mismo año se conoció que el Secretario Asistente de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental, Arturo Valenzuela, envió una carta al Senador George LeMieux (R-FL), en la que subrayó que el Departamento de Estado continúa aplicando las sanciones contempladas en el título IV de la Ley Helms-Burton.
El 21 de enero de 2010 la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC, por sus siglas en inglés) divulgó un Aviso Público -a partir de las instrucciones recibidas el día 12 del mismo mes del Departamento de Estado- anunciando que Cuba se mantendrá en la Lista de Exclusión de la FCC y que la entidad continuará trabajando en estrecha coordinación con el Departamento de Estado en la aplicación de la política de comunicaciones hacia Cuba, a pesar de los nuevos procedimientos para solicitar licencias con el objetivo de proveer servicios de telecomunicaciones a Cuba, no se permitirán inversiones en la infraestructura de Cuba vinculada a tales servicios.
El 28 de enero de 2010 el sitio softlibre.barrapunto.com informó que SourceForge, una central para el desarrollo de software que controla y gestiona varios proyectos de software libre, bloqueó el acceso a países a los que EE.UU. aplica sanciones económicas unilaterales, entre ellos Cuba. El sitio afirma que con esta decisión se violan dos de las premisas de la Open Source Initiative (OSI), organización dedicada a la promoción de software libre: no discriminación contra personas o grupos y no discriminación contra campos de actividad.
Reafirmando la continuidad del bloqueo, el 24 de febrero de este año el Presidente Obama renovó la Proclama Presidencial 6867 titulada “Continuación de la Emergencia Nacional respecto a Cuba y de la Autoridad de Emergencia sobre la Regulación del Anclaje y Movimiento de Naves”, adoptada en 1996, así como la Proclama 7757 de 2004, la cual extendió el alcance de la emergencia nacional en torno a Cuba para impedir la entrada de embarcaciones de recreo de EE.UU. en aguas cubanas, como vía para recrudecer el bloqueo económico.
El pasado 8 de marzo de 2010 la Oficina de Control de los Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro anunció nuevas regulaciones sobre servicios de Internet para Cuba.
Se establece un marco legal para que las compañías de Estados Unidos y sus subsidiarias en el extranjero ofrezcan ciertos servicios de Internet a individuos en Cuba, lo cual no estaba expresamente permitido con anterioridad. Estos servicios incluyen, mensajería instantánea, chat, correo electrónico, redes de interacción social, navegación, establecimiento de blogs e intercambio de fotos y videos.
Inforgrafía: Bloqueo genocida contra Cuba (www.cubadebate.cu)
El documento de la OFAC deja bien claro que no se autoriza:
  • La exportación -directa o indirecta- de servicios de Internet a funcionarios de alto nivel del Gobierno de Cuba o del Partido.
  • La exportación -directa o indirecta- de servicios de conectividad de Internet o instalaciones de transmisión de telecomunicaciones (tales como vínculos de satélite o líneas con ese objetivo).
  • La exportación -directa o indirecta- de servicios de servidores que no sean para el suministro de comunicaciones personales y de servicios de registro de dominio (por ejemplo, las extensiones: net, edu, gov, entre otras).
  • El uso de los servicios de Internet para propósitos comerciales.
Los propósitos subversivos de estas medidas han sido abiertamente reconocidos por los funcionarios del Gobierno norteamericano.
Todo lo anterior reafirma el carácter político con que el gobierno de Estados Unidos maneja el tema de las comunicaciones con Cuba. Tampoco en esta esfera se ha flexibilizado la política de bloqueo, ni existe la intención de desarrollar una comunicación normal con Cuba. Como en otras áreas, el interés primordial sigue siendo el establecimiento de canales que faciliten su labor subversiva. Esta regulación también se aplica a otros países a los que EE.UU. impone sanciones económicas. Por un lado, pretende evitar que nuestro país reciba beneficios provenientes de estas actividades y, por otro, intenta influir directamente sobre los individuos como parte de su diseño subversivo contra el país.
De igual manera y con similares propósitos subversivos, Cuba ha debido enfrentar también la agresión radio electrónica desde el territorio de los Estados Unidos. En contravención de las normas del Derecho Internacional, desde ese país se emiten semanalmente hacia Cuba más de 2 mil horas de transmisiones, por 30 frecuencias diferentes, utilizando 19 emisoras de radio y televisión. Estas transmisiones crean interferencias perjudiciales a nuestros servicios nacionales, y en ellas se llama a la violencia y al asesinato, se exhorta a la emigración y a la deserción de profesionales y técnicos, se falsifican y tergiversan los hechos en torno a la realidad cubana y se promueve la destrucción del orden constitucional legítimamente establecido y refrendado por el pueblo cubano.
El gráfico que a continuación se expone describe los fondos asignados por diferentes Administraciones a la guerra radio electrónica contra Cuba.

15 de octubre de 2010

Matrimonios entre canadienses y cubanos

PorCubaTodo

Ottawa y Toronto Sun señalan que datos de un informe preparado por
funcionarios de inmigración de Canadá en La Habana muestran que al menos un
cuarto de todas las solicitudes realizadas por canadienses para traer sus
cónyuges de Cuba a Canadá implican "matrimonios de conveniencia". Agrega que
aproximadamente 700 visas son emitidas para los cónyuges cada año por la
oficina de inmigración de Canadá en La Habana, y hasta un 25% de ellos son
matrimonios fraudulentos.

ARTÍCULO EN INGLÉS


Fake Cuban, Canadian marriages common: Report
By BRIAN LILLEY, Parliamentary Bureau Last Updated: October 13, 2010 2:11pm
OTTAWA - As many as a quarter of all applications to bring Cuban spouses to
Canada involve "marriages of convenience," a report prepared by Canadian
immigration officials in Havana shows.
The report, obtained by immigration lawyer Richard Kurland through access to
information and provided to QMI Agency, found that approximately 700 visas
are issued for spouses each year by Canada's immigration office in Havana,
and up to 25% of them are shams marriages.
"The major fraud concern," reads the report "arises from marriages of
convenience, including same-sex relationships, resulting from the large
number of Canadians vacationing in Cuba. Lack of a common language,
significant cultural and age differences combine to mandate a large number
of interviews in priority FC1 cases."
FC1 cases are applications by Canadians to sponsor their spouse to immigrate
to Canada.
"We are concerned about the large number of scam marriages that are entered
into solely for the purposes of immigrating to Canada," confirmed Alykhan
Velshi a spokesman for Immigration Minister Jason Kenney.
Velshi told QMI that the government is aware of the problem in Cuba and at
several other locations around the world.
"We have measures in place to make sure we can detect them," Velshi said of
fake marriages. "That's why we interview a large number of spousal
sponsorship cases."
With such a large supply of people looking to come to Canada, government
officials admit they can't catch everyone, and some scam artists will make
it through the system.
"The profile is the vacationing Canadian who gets amorous with a local
Cuban," said Kurland. "There's no lack of supply and no lack of desire to
come to Canada."
Kurland said he's heard of cases involving middle aged Canadians going down
to Cuba to pick up someone 20 to 30 years younger than themselves. That, he
said, is often the profile that will tip immigration officials off that
something might not be right.
But Kurland said that even if scam spouses do make it through the interview
process, and then takes off once they land in Canada, they are often only
hurting their jilted spouse.
"When they bolt on coming to Canada, the spouse is on the hook for 36 months
of welfare if the wandering husband or wife ends up on welfare," Kurland
said. "At the end of the day, it's just another way to come to Canada:
spring boarding off the unknowing or open-hearted Canadian spouse."

Cuba autoriza la salida del país a la familia de Orlando Zapata

PorCubaTodo
 Cuba autoriza la salida del país a la familia de Orlando Zapata
MADRID, 14 (EUROPA PRESS)
El Gobierno cubano ha autorizado a la familia del fallecido opositor Orlando Zapata Tamayo abandonar la isla para trasladarse a Estados Unidos, según ha confirmado la madre del disidente, Reina Luisa Tamayo.
La oferta fue ratificada hoy por el Arzobispado de La Habana , aunque Tamayo ya conocía estos planes de traslado desde el pasado lunes, después de que el obispo de la Diócesis de Holguín, Emilio Aranguren Echeverri, la visitase personalmente y le transmitiese la intención de las autoridades cubanas de lograr una solución a corto plazo.
La salida del país comprende a los padres y cuatro hermanos de Zapata, que falleció el pasado mes de febrero a causa de una huelga de hambre de 85 días. Sin embargo, la madre del disidente aclaró, en declaraciones a 'El Nuevo Herald' que no abandonará Cuba "hasta que no reciba los huesos o las cenizas" de su hijo.
El cadáver de Zapata se encuentra enterrado en la localidad de Banes, en la zona oriental de la isla, y aparentemente el Gobierno cubano se habría comprometido a incinerar estos restos si la familia del opositor acepta abandonar el país, añade el periódico.
"DESTIERRO"
El presidente de la Comisión Cubana de Derechos Humanos (CCDHRN), Elizardo Sánchez, enmarcó esta maniobra del régimen castrista en que le resulta "de alta conveniencia" reducir el número de opositores en la isla, tanto en las cárceles como en las calles. "El Gobierno desearía que nos marcháramos todos", lamentó en declaraciones telefónicas a Europa Press, en relación a lo que califica de "operación de destierro".
Un total de 39 presos políticos han llegado a España en los últimos meses en el marco del compromiso adquirido por el Ejecutivo de Raúl Castro de excarcelar a un total de 52 reclusos. Sánchez calcula que "esta semana o la siguiente" llegarán a España los disidentes Ciro Pérez Santana, Arturo Suárez Ramos y Rolando Jiménez Posada, lo que elevará a 42 el número de opositores trasladados a territorio español.
Estas liberaciones son fruto del diálogo que inició hace unos meses el arzobispo de La Habana , el cardenal Jaime Ortega, y de la intermediación del ministro de Exteriores y Cooperación de España, Miguel Ángel Moratinos, quien en julio estuvo de visita oficial en la isla.
La CCDHRN denuncia que existen presos que no quieren abandonar el país y que viven en "condiciones infrahumanas" en las cárceles, como "castigo" a su desafío al régimen. Este bloque sería el último en salir de prisión y su futuro aún no ha sido aclarado por el Gobierno cubano.

Cómo el bloqueo a Cuba devino saqueo

PorCubaTodo
Cómo el bloqueo a Cuba devino saqueo
 
Omar Pérez Salomón La pupila insomne/ Rebelión
 
En los últimos años algunos ciudadanos norteamericanos han encontrado una lucrativa forma de ganar dinero en los tribunales de ese país. Se trata de reclamaciones legales que buscan confiscar los ingresos de Cuba, bloqueados en bancos norteamericanos. Más de 1000 millones de dólares es el resultado de los fallos de tribunales norteamericanos en contra del gobierno cubano y no cesa la búsqueda de nuevas fuentes donde cobrar las reclamaciones.
El 19 de octubre se cumplen 44 años de que el Departamento del Tesoro norteamericano, ordenara el bloqueo de los fondos que pudieran corresponder a compañías cubanas por concepto del balance del servicio telefónico entre ambos países.
Se especificaba que los fondos que normalmente deberían transferirse a Cuba, tendrían que depositarse en una cuenta bloqueada en un banco de los Estados Unidos, los que estarían bajo la custodia de la compañía ATT. Surge así la cuenta bloqueada por concepto de telecomunicaciones.
Pasaron los años y en diciembre de 1997, un Juez Federal de Miami (Alexander King), dictó contra el Estado cubano y su Fuerza Aérea, el pago de 187,6 millones de dólares a favor de los familiares de los pilotos de la organización contrarrevolucionaria “Hermanos al Rescate” derribados en sus aviones cuando violaban el espacio aéreo de Cuba, el 24 de febrero de 1996.
Un año después, el 12 de noviembre de 1998, el juez King solicitó ante una Corte Federal de Nueva York la ejecución de la sentencia contra los fondos bloqueados, dirigiendo oficio contra A T &T y el Chase Manhattan Bank.
El 25 de julio del 2000, la Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó el proyecto de “Ley de Justicia para Víctimas del Terrorismo”, dirigido a permitir la ejecución de sentencias judiciales, dictadas bajo la Ley Antiterrorismo , contra los bienes de estados extranjeros, sus agencias e instrumentos, y contra los dineros adeudados o pagaderos por los EEUU o cualquiera de sus agencias a dicho Estado.
En esencia, se pretendía que con esta Ley las empresas cubanas respondiesen con sus bienes por las supuestas deudas del Estado cubano y con ello los demandantes de “Hermanos al Rescate” en el caso llamado “Caso Alejandro”, pudieran cobrar la sentencia dictada por el Juez King de la Florida. Quedaba pendiente su aprobación en el Senado y Congreso.
En los inicios, el gobierno de Estados Unidos trató de evitar que avanzara esta legislación; pero en negociaciones posteriores con los abogados de “Hermanos al Rescate” los congresistas llegaron al acuerdo de que se abandonara la legislación sobre la “Ley de Justicia” y en su lugar introducir enmiendas en otro proyecto denominado “Ley de Protección de las Víctimas del Tráfico y la Violencia ”, cuyo propósito original era sólo de combatir el tráfico de personas, especialmente el comercio sexual y la esclavitud. Este proyecto fue aprobado por la Cámara de Representantes el 6 de octubre del 2000.
Antes de la aprobación del proyecto, mientras sesionaba el Comité de Conferencia (sin el conocimiento de varios miembros de este Comité) que daba los toques finales a la ley, se insertó una nueva versión del texto en la que se compensaba a los demandantes de “Hermanos al Rescate”. El gobierno norteamericano fue débil y cedió ante las presiones de la mafia cubano norteamericana de Miami. Finalmente, el 12 de octubre del 2000, la Ley de Protección de Víctimas del Contrabando Humano fue aprobada y los demandantes recibieron aproximadamente 97,6 millones de dólares, de los fondos cubanos bloqueados en el Chase Manhattan Bank.
La enmienda aprobada constituye un grosero acto de agresión a la economía de Cuba para recrudecer el bloqueo, al destinar fondos cubanos arbitrariamente congelados en los Estados Unidos a grupos terroristas radicados en ese país, culpables de decenas de violaciones del espacio aéreo de la Isla , llevadas a cabo durante años, cuyas peligrosas consecuencias fueron advertidas muchas veces a las autoridades norteamericanas.
A estas alturas, los activos cubanos provenientes de las comunicaciones telefónicas con Estados Unidos, bloqueados en bancos norteamericanos, han sido completamente saqueados, con las “indemnizaciones” decretadas por los fallos judiciales. El injusto y cruel bloqueo ha devenido también en saqueo.
Fuente: http://lapupilainsomne.wordpress.com/2010/10/13/estados-unidos-como-el-bloqueo-devino-saqueo/

Carta a Obama de actores y artistas norteamericanos.

PorCubaTodo

Carta a Obama de actores

y artistas norteamericanos



12 de
septiembre, 2010 


Presidente
Barack Obama
Casa Blanca
1600 Pennsylvania Avenue
Washington, DC
20500-0004

Estimado Presidente Obama,


Nosotros, los que suscribimos esta carta, actores y artistas
estadounidenses le pedimos que revise el caso de Gerardo Hernández, Ramón
Labañino, René González, Antonio Guerrero y Fernando González,
internacionalmente conocidos como los “Cinco Cubanos”, y que les conceda su
inmediata libertad.

Estamos sumamente consternados de que los Cinco
Cubanos, quienes no cometieron ningún crimen contra los EEUU ni tampoco
significaron una amenaza a la seguridad nacional de este país, llevan 12 años
presos. Los Cinco monitoreaban las actividades de grupos violentos de exiliados
cubanos en Miami, actividades que han resultado en la muerte de miles de
cubanos. Ellos simplemente estaban protegiendo a su país contra futuros actos de
terrorismo.

Presidente Obama, imagínese que ese terrorismo hubiese sido
dirigido contra los Estados Unidos. Nos preguntamos ¿qué hubiese sucedido si
antes del 11 de septiembre un puñado de americanos hubiese infiltrado a los
grupos criminales para alertar a los Estados Unidos de ese inminente ataque?
¿Estaríamos como ahora difamándolos por sus acciones?

Nuestro gobierno
es responsable de actuar con doble rasero. Mientras los Cinco Cubanos permanecen
en prisiones federales, hay verdaderos terroristas –como Luis Posada Carriles y
Orlando Bosch, quienes dirigieron la explosión de un avión cubano donde murieron
73 personas – disfrutando de refugio e impunidad en los EEUU.

Estimado
Presidente Obama, en el décimo segundo aniversario del arresto de los Cinco
Cubanos, apelamos a su sentido de justicia y respetuosamente le pedimos que
después de haber revisado los hechos de este caso y tomar en consideración el
largo tiempo que estos hombres han pasado en prisión, le otorgue a los Cinco
Cubanos una Clemencia Ejecutiva para que puedan regresar a su país, a sus
hogares y sus familias. Y hasta que esto suceda, le otorgue visas a Adriana
Pérez y Olga Salanueva para que puedan visitar de inmediato a sus esposos
presos, Gerardo Hernández y René González.

Sinceramente,
Edward Asner

Jackson Browne
Ry Cooder
James Cromwell
Mike Farrell
Bruria
Finkel
Richard Foos
Danny Glover
Elliott Gould
Chrissie Hynde

Greg Landau
Francisco Letelier
Esai Morales
Graham Nash

Bonnie Raitt
Susan Sarandon
Pete Seeger
Martin Sheen
Betty
and Stanley K Sheinbaum
Andy Spahn
Oliver Stone
Haskell Wexler

Demandemos al Presidente Obama que ponga Fin a la
Injusticia
y ordene la Libertad de los 5 Patriotas Cubanos
Ya!

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Adhesiones a la Carta a Obama
de actores y artistas norteamericanos:

14 de octubre de 2010

Dodd: Mejoren las relaciones con Cuba.

PorCubaTodo

Dodd: Mejoren las relaciones con
Cuba



Marcus Hatfield Tomado de The Journal Inquirer



El
senador de EEUU Christopher J. Dodd renovó (la semana pasada) su llamado a
mejorar las relaciones con Cuba y aliviar la “política aislacionista” de EEUU
hacia la isla comunista. Dodd (demócrata por Connecticut) dijo a reporteros por
medio de una llamada en conferencia que había visitado Cuba en el pasado fin de
semana, que se reunió con varios funcionarios cubanos –aunque no con el
presidente cubano Raúl Castro— y había visitado comunidades en la parte
occidental del país que fue muy dañada por huracanes. Realizó el viaje, dijo,
porque pensaba que los recientes cambios económicos en Cuba presentan una
oportunidad para mejorar las relaciones de EEUU con ese país.



“Estos anuncios durante las últimas
semanas son cambios fundamentales de la política económica”, dijo Dodd, y agregó
que durante décadas él ha estado observando atentamente la situación en Cuba.
“Honestamente, creo que estamos bastante cerca de algunos cambios quizás
fundamentales y de algunas oportunidades aquí que desde 1968 no estaban
disponibles”.



“Pensé que sería interesante probar
y ver hasta dónde son cambios  más permanentes o si son temporales, y hasta
dónde habrá oportunidades adicionales de ver si no podremos aliviar la relación
bilateral y así ayudar a promover el tipo de cambios que creo pudieron haber
ocurrido hace años si hubiéramos cambiado la política”, agregó.  El gobierno
cubano anunció recientemente que comenzará a eliminar restricciones a la
propiedad de pequeños negocios. Estos cambios, dijo Dodd, son más significativos
y profundos que los cambios que el país instituyó a principios de la década de
1990 después de la caída de la Unión Soviética. Pero no todos los cambios son
buenos, dijo Dodd.  El gobierno también anunció que eliminará 500 000 puestos de
trabajo en la administración gubernamental en el curso de los próximos meses.
Disminuir las restricciones a los viajes y eliminar el embargo de varias décadas
beneficiaría tanto a Cuba como a EEUU, dijo Dodd.



“Mientras Cuba hace la transición,
creo que es una oportunidad para nosotros en este país para revisar también la
política de viajes y el embargo, así como tratar de acelerar el tipo de cambios
que estamos viendo en el país, no solo económicos sino también políticos”, dijo
Dodd. Esta relación de EEUU con Cuba es difícil de explicar, comparada con la
relación de EEUU con Vietnam, “donde 55 000 norteamericanos perdieron la vida
hace menos de una generación”, dijo. “Y sin embargo, tenemos relaciones
diplomáticas totales. No hay restricciones para viajar a Vietnam ni de allá para
acá”, agregó Dodd. “Hay muchas inversiones de un lado y del otro y ambos países
se han beneficiado. Creo que necesitamos ir en esa dirección, de manera que el
pueblo en la isla de Cuba, para no mencionar la diáspora de cubanos, comience a
aprovechar la situación”, dijo.



La
administración Obama ha realizado algunas medidas importantes con relación a
Cuba, como minimizar algunas restricciones al viaje de cubano-americanos a la
isla y el envío de remesas, pero Dodd dijo que le gustaría ver más cambios. Dijo
que él cree que hay suficientes votos en el Congreso para disminuir las
restricciones de viajes a Cuba, pero también dijo que no esperaba que se
aprobara ninguna legislación. Dodd también dijo que habló con funcionarios
acerca de Alan Gross, el contratista de Maryland que fue arrestado en La Habana
en diciembre bajo sospecha de espionaje y que desde entonces está detenido sin
acusación. Dodd dijo que había pedido la liberación de Gross y que no se le
permitió visitarlo.